viernes, 30 de octubre de 2009

Que se lo digan a Grassmann y a Schläfli

Por una entrada que quería hacer, ayer he estado buscando información sobre Ludwig Schläfli, un geómetra de quien yo creía que era astrónomo, o sea que fíjense si estaba despistado.

Schläfli concluyó en 1852 una memoria en la que iniciaba el estudio de lo que podríamos llamar geometría multidimensional, esto es, problemas geométricos no en la recta (una dimensión), el plano (dos dimensiones) o en el espacio (tres dimensiones) sino en un número mayor y arbitrario de dimensiones.

Claro, uno puede pensar: si la geometría trata originariamente de "medir la tierra", ¿qué tipo de deriva intelectual puede llevar a uno a querer hacer geometría de cosas que no existen en el mundo real? Este es, probablemente, una de las causas del poco interés con que el trabajo de Schläfli fue recibido.

El siglo XIX contempló una profunda transformación de la geometría: pensemos que en 1796 Laplace estudió el origen del sistema solar y su estabilidad como sistema, problemas que encajan fácilmente en la idea de "medir el mundo"; mientras que, en 1872, Klein planteaba su programa de Erlangen, según el cual la geometría es el estudio de los invariantes de un grupo de transformaciones.

En el libro de Klein Lecciones sobre el desarrollo de la matemática en el siglo XIX podemos intuir cómo los geómetras del XIX siguieron muchas veces este camino:
-De jóvenes, desarrollaron nuevas herramientas para resolver los "grandes problemas" con los que sus maestros no habían podido.
-Cuando los maestros se las prometían felices imaginando el progreso futuro, abandonaron esos problemas para ponerse a estudiar (en lugar de aplicar) esas nuevas herramientas.
-Ese estudio les llevó a nuevos problemas de gran dificultad pero que probablemente no tenían ningún valor ni importancia para sus maestros (al estilo "¡No sé por qué los jóvenes pierden el tiempo con esas moderneces!")
-De mayores, la siguiente generación les pagó con la misma moneda, y entonces fueron ellos quienes entonaron el "¡Esos jóvenes salvajes van a acabar con todo lo que hemos construido!".

En este ambiente de transformación, está claro que hay muchos a quienes posteriormente la historia reivindica como pioneros pero a los que sus contemporáneos trataron con la máxima indiferencia (un caso extremo, fuera de la geometría, es Frege, hoy llamado "el mayor lógico desde Aristóteles" por la Wikipedia pero con una amarguísima vida académica en la que muchos de sus propios compañeros de trabajo le consideraron poco más que un inútil). Peor aún es el caso de los que fueron los segundos en descubrir algo (en una época en la que la comunicación internacional entre los científicos era muy pobre), ya que ni la historia se acuerda de ellos.

Pues bien, volviendo a Schläfli, parece que su aportación más duradera en su teoría multidimensional (lo que hoy llamaríamos el espacio Rn) ha sido el estudio de los politopos. Un politopo es una versión general de lo que en 2 dimensiones sería un polígono y en 3 un poliedro. Los griegos ya conocían la existencia de polígonos regulares de cualquier número de lados, y de cinco poliedros regulares: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro. Euler (1750) encontró una famosa fórmula, concluyendo que no existe ningún otro poliedro regular. Schläfli, a partir de una versión multidimensional de la fórmula de Euler, determinó todos los politopos regulares en cualquier número de dimensiones, que son seis en el espacio de 4 dimensiones (entre ellos el simpático icositetrácoro), y tres en cualquier número de dimensiones a partir de 5.

Aunque los politopos parecen muy esotéricos (el que a uno se le ocurra la idea de un icosaedro ya parece suficientemente raro), en realidad hay muchísimas situaciones de hoy en día en las que los politopos son una herramienta matemática fundamental. Por ejemplo, si tenemos una fábrica que hace chicles de cuatro sabores y tenemos que decidir cuántos hacemos de cada tipo, el famoso método símplex que aprenden todos los economistas consiste en recorrer los vértices de un politopo buscando la mejor solución. El número de dimensiones es el número de opciones distintas a las que podemos dedicar nuestro dinero y la solución óptima es siempre un vértice del politopo. Hay multitud de otros ejemplos, de la teoría de juegos a la secuenciación de genomas. Así que la geometría en más de 3 dimensiones sí que sirve para algo, aunque no sea concretamente para medir el mundo.

Es muy curioso que otro matemático, Hermann Grassmann, también a mediados del siglo XIX escribió una memoria inventando el espacio de múltiples dimensiones. La diferencia de perspectiva con Schläfli se aprecia al ver que los politopos están enraizados en la geometría de la antigüedad, mientras que Grassmann niega que la geometría sea una rama de las matemáticas por ocuparse del espacio, que es cosa del mundo real. Según él, lo que hace falta es una teoría matemática más abstracta en la que el espacio del mundo real sea sólo una aplicación concreta (no es sorprendente entonces la influencia de Grassmann en Klein).

Grassmann desarrolló, dicho en términos modernos, la teoría de Rn como espacio vectorial de dimensión finita. Podemos decir que todos los elementos básicos del álgebra lineal tal como aparece hoy en los libros de texto de carreras como Ingeniería, Física o Economía estaban ya en Grassmann hace 160 años: la idea de los vectores como elementos abstractos de un espacio, las combinaciones lineales, las bases, las transformaciones de cambio de base, los subespacios, el papel central de los determinantes de matrices, etc. etc. Si alguien ha sufrido con esa materia, ya sabe de quién es la culpa.

Sin embargo, por chocante que parezca, Grassmann nunca fue capaz de llegar a dar clase en la universidad. Su trabajo fue criticado negativamente por contemporáneos influyentes como Möbius o Kummer, que quizás lo consideraban algo así como, en el mejor caso, un mediocre con buenas ideas.

Unos veinte años después, Grassmann preparó una nueva versión de su obra, que tuvo el mismo éxito (o sea, ninguno). Entonces abandonó las matemáticas y la física para dedicarse a cuestiones como si las lenguas germánicas tienen componentes más antiguos que el sánscrito. Que no pasa nada, y en absoluto consideramos a la lingüística una disciplina inferior, pero seguro que su influencia histórica en ella fue mucho más pequeña.

Pero, por mala que parezca la situación de Grassmann, peor fue lo de Schläfli. Aun fuera del circuito académico alemán, Grassmann terminó influyendo en Peano o Klein, entre otros matemáticos clave de fines del XIX. Schläfli contó con la ayuda de Steiner para acceder a la docencia universitaria aunque fue uno de los muchos profesores "hambrientos" de su época. Terminó su monografía en 1852, cuando la de Grassmann data de 1844. Peor aún, fue rechazada por varias academias científicas europeas y sólo vio la luz póstumamente en 1901; para entonces, todo el pescado llevaba décadas vendido.

Klein, en sus Matemáticas elementales desde un punto de vista avanzado (1924-28), lo cuenta así: "Debo resaltar que Grassmann, sin embargo, de ningún modo se limitó a cosas que fuesen inmediatamente aplicables, sino que, con un instinto creativo sin restricciones, fue mucho más allá. Su principal contribución fue introducir el concepto general de n coordenadas de un punto x1, x2, ..., xn, en lugar de las tres x, y, z, y así se convirtió en el auténtico creador de la geometría del espacio, Rn, de n dimensiones." En ese volumen, Klein nombra a Grassmann 21 veces, incluyendo el título de dos capítulos; huelga decir que Schläfli no aparece por ninguna parte.

Aparte de la identificación de los politopos regulares, Schläfli es también recordado por una de las expresiones integrales de las funciones de Bessel. Por tanto, habiendo al menos dos cosas que llevan su nombre más de un siglo después de su muerte, no es exactamente un matemático anónimo aunque tampoco es un matemático conocido (yo nunca había oído hablar de él hasta que visité la Universidad de Berna, donde fue profesor).

Al final, ¿compensa el juicio de la posteridad una vida de privaciones materiales o de frustración profesional? Como decía en el título, que se lo digan a Grassmann y a Schläfli.

jueves, 29 de octubre de 2009

El mundo se acaba de nuevo, y esta vez no he sido yo.

El teléfono, un arma cargada de futuro. Para impedir esto escribió Wiener "El uso humano de los seres humanos".

Alguien pensó que el día de los inocentes era el 29 de octubre. Monumento al provincianismo más horroroso, aunque sea el de mi provincia.

¡A mí la globalización! Léanse también los comentarios.

martes, 27 de octubre de 2009

Tiempo real

Aprovechamos a contar esto antes de que pueda cambiar trágicamente.

"Alcorcón 3-Real Madrid 0. Min 41. GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL DEL ALCORCÓN !!!!!!!!!!!!!!! GOLAZO DE ERNESTO !!!!!!!!!!!!!! Precioso gol de los amarillos, impresionante, qué fiesta en Santo Domingo...El Madrid, humillado...Gascón gana en velocidad a Drenthe, se frena, mete un pase de la muerte y Ernesto, completamente sólo, fusila a Dudek...ALCORCÓN 3-REAL MADRID 0 "

De la wés de la Cope. Por Esparta, y no sé qué...

Cita

"Pero la verdad se puso en evidencia, porque, cuando los Treinta condenaron a muerte a un gran número de ciudadanos de los más respetables e impulsaban a muchos al delito, Sócrates dijo que le parecería sorprendente que un pastor de vacas que hiciera menguar y empeorar su ganado no reconociera que era un mal vaquero, pero más sorprendente todavía que un político que hiciera menguar y empeorar a los ciudadanos no se avergonzara ni reconociera que era un mal gobernante."

Y sigue:

" Cuando les llegó esta observación, Critias y Caricles mandaron llamar a Sócrates, le mostraron la ley y le prohibieron dirigirse a los jóvenes."

(Jenofonte, Memorabilia, libro I)

domingo, 25 de octubre de 2009

Conocidos conocidos (II)

Estoy seguro que Sofía Castañón no sabe quién soy yo; pero hubo un año en que nosotros hacíamos el programa siguiente al suyo. Ella tenía catorce o quince y leía relatos (una hora a la semana leyendo relatos equivale, supongo, a un buen número de horas escribiéndolos). Pienso que su técnico, Lucía, la admiraba verdaderamente porque una vez me dijo con ojos muy abiertos: "¡Y eso que está leyendo es escrito por ella! ¿Te lo puedes creer?", que fue como supe que no era lo que parecía, buscar relatos y leerlos en antena.

El programa se llamaba Gajos de naranja color de luna. Me acuerdo porque a veces le doy vueltas a ese título, intentando desentrañar por qué esa inversión funciona. Así que poca sorpresa me llevé cuando supe que había ganado el Asturias Joven de poesía en el 2006; cabe esperar que haya ganado más galardones desde entonces.

Como niña era un encanto y me la imagino con aparato en los dientes -aunque no estoy seguro de que lo llevara realmente-. En sus relatos tenía una sólida intuición y una curiosa tendencia a correlacionar lo anímico con lo externo que me sorprendió.

El yo adulto de Sofía debe de ser igual de majo, digo yo. A veces lo veo por la calle, aunque nunca le he parado porque tendría que acabar explicándole lo que pienso de sus poemas y reseñas, y para qué quiere alguien que un desconocido le endiñe traidoramente sobredosis de sinceridad. Qué hiciste con esa niña que tenía talento, dónde está su cadáver y por qué firmas con su nombre, y todo eso.

jueves, 22 de octubre de 2009

El del filtro

"Is Prof. Zadeh presenting important ideas or is he indulging in wishful thinking? No doubt Prof. Zadeh's enthusiasm for fuzziness has been reinforced by the prevailing climate in the US --- one of unprecedented permissiveness. 'Fuzzification' is a kind of scientific permissiveness; it tends to result in socially appealing slogans unaccompanied by the discipline of hard scientific work and patient observation."

A Kalman le han dado la medalla nacional de la ciencia en EE.UU. (sea lo que sea). Curiosamente, Kalman fue alumno de Zadeh y ambos recibieron el Richard E. Bellman Control Heritage Award (también sea lo que sea) en años consecutivos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La pastilla azul, Neo, tú coge la azul que es la buena...

Al final, lo más difícil de cambiar para las empresas son los vicios en sus procesos.

Está lloviendo, y llegamos (mojados) a casa Bliss y yo. Si llegamos es porque hemos salido, y si hemos salido es porque ella había encargado un libro en la funesta Casa del Libro (una cadena de librerías propiedad de Planeta) y le habían mandado un mensaje al móvil advirtiéndola de que pasara a recogerlo.

Eso sí, hemos vuelto sin libro tras constatar que el ejemplar reservado por Bliss se lo han vendido a otro antes de que pasara el plazo de una semana que le dieron para recogerlo.

¿Qué tipo de librería es esta? El tipo que no examina la calidad de sus procesos y no aprende de sus errores.

Leía este fin de semana el material de formación de una empresa eléctrica para el personal de atención al cliente. En la primera página se venía a decir que sólo uno de cada veinte clientes que dejan una empresa le explican sus razones, mientras que el 80% se las explicarán a 8-10 conocidos, y otro de cada veinte a más de 20 conocidos (porcentajes inventados, al fin y al cabo los suyos también lo eran).

Eso, por supuesto, era antes de Internet. Nada más llegar Bliss a casa, 128 personas han recibido en su Twitter publicidad negativa de La Casa del Libro:

Hoy ha sido la última vez que me ven la cara en la Casa del Libro. Para qué se molestan en reservar y avisarte por SMS... (cont)

(cont)... si cuando vas a buscarlo, después de esperar 20 días resulta que ya lo han vendido? Cagontoloquesemenea!! Reclamación al canto!!

Pongamos que otros seis o siete lean esto, y que nadie más reaccione diciendo "A mí también me hicieron tal y cual". (Por cierto, a mí también me hicieron tal y cual.)

El PVP recomendado del libro es 20€, de los que la librería se quedará, qué se yo, con 10 ó 12€ como máximo. Puesto que Bliss no va a comprarles el libro, el análisis de la situación es como sigue.

Opción A: La Casa del Libro cumple sus compromisos con el cliente. Bliss habría pagado por el libro; la otra persona quizá habría encargado el libro; en el futuro, Bliss habría comprado más libros allí.

Opción B: La Casa del Libro incumple sus compromisos con el cliente. La otra persona pagó por el libro; en ningún caso era concebible que Bliss les volvería a encargar el libro a ellos; a unas 150 personas les han explicado por qué no deben encargar libros en La Casa del Libro; Bliss no piensa volver por allí; yo ya estuve más de tres años sin comprar allí y volveré a esa sana política.

Beneficio de escoger la Opción B: 0 euros, siendo posible que haya sido -12 euros.

Coste de escoger la Opción B: Probablemente podemos valorarlo, entre tangibles e intangibles, en varios cientos de euros (una nadería para Planeta en cualquier caso, claro).

Si alguien lo entiende, que levante la mano...

martes, 20 de octubre de 2009

Enlace

En este artículo del próximo Boletín de la Sociedad Española de Estadística e Investigación Operativa, dos personas nos hablan desde dentro del funcionamiento del sistema español de reparto de dineros y parabienes (léase acreditaciones, evaluaciones, funcionamiento de las múltiples comisiones, criterios, etc.)

Aunque el tema es el área de Matemáticas, supongo que funciona todo igual y que cualquiera puede sacar alguna información útil.

lunes, 19 de octubre de 2009

De la España austral

Hacíamos zapping ayer mi padre y yo en la tele por cable, a la hora de las noticias, cuando vemos unas imágenes de un incendio en la televisión autonómica de Andalucía. Como es lógico, estando como estamos en octubre, nos quedamos en ese canal a ver qué podía ser lo que estaba ardiendo. Pues bien, lo que ardía era Australia.

Dice mi padre:
-Y fíjate tú, en Andalucía que hay ahora un paro de más del 30% (no sé si es más del 30% o no) y lo que dan en las noticias. Es una vergüenza cómo nos manipulan, bla, bla.

Pasa a la siguiente noticia. Un coche se ha salido de su carril y ha aterrizado en el tejado de una casa.

En Australia.

Empezamos a reírnos los dos. Digo yo:
-A ver cuál es la próxima noticia.

Aparecen unos negros en el mar, en un barco. Pienso, bueno, por fin algo de Andalucía; pero algo va mal, porque la voz en off dice que habían salido de Sri Lanka, y yo me digo, ¿cómo se hace para llegar de Sri Lanka a Andalucía? Si les habría sido más fácil caer en Abu Dhabi...

La explicación, claro, es que a aquellos infortunados los había recogido un barco en las costas de... tachán... ¡Australia!

(Y lo siguiente, la información deportiva.)

miércoles, 7 de octubre de 2009

La ciencia española no necesita tijeras

Hoy, como ya habrán descubierto a esta hora, toca poner en el blog el siguiente logo

y escribir un post contra el recorte presupuestario en investigación. Como era de esperar, la mayoría de los blogueros se afana en explicar racionalmente que invertir en investigación es imprescindible para el famoso cambio de modelo productivo que se supone que estábamos todos de acuerdo en que es lo que queríamos.

En cambio, mi explicación de por qué la ciencia española "no necesita tijeras" es una historia personal y perfectamente transferible de mis diez años de carrera profesional:


Cuando di mi primera conferencia en una universidad extranjera: 550 euros/mes.

Cuando leí la tesis (con premio extraordinario de doctorado): 900 euros/mes.

Cuando me invitaron a Japón, y cuando estuve en el congreso mundial de lo mío en una sesión invitada, y cuando estuve representando a España en el encuentro europeo de jóvenes estadísticos, y cuando gané el premio Ramiro Melendreras para jóvenes investigadores: 1200 euros/mes.

Cuando me pusieron en el comité científico de un congreso internacional y me pidieron de un país extranjero que evaluara solicitudes de proyectos científicos: 1500 euros/mes (y la diferencia con lo anterior, por no negarme a dar el triple del número máximo de clases permitido por la ley).


En ese punto, siendo mi casilla de salida el mejor expediente de mi especialidad, tras ocho años de carrera profesional por fin alcancé el salario medio español. Eso sí, el curso pasado me lo pasé de departamento en departamento cubriendo bajas y reducciones de docencia (a los 32 años), con plazas de titular interino "ficticias" y sin saber qué sería de mí en el 2009-2010.


Cada cual es libre de valorar si esas cantidades de dinero y esa década o más de inestabilidad laboral, con el consiguiente riesgo de quedar en el camino, son las condiciones que queremos ofrecer a la gente para que trabaje por el bienestar futuro de la sociedad. Para eso son los que ponen el dinero que se nos da a nosotros.


Pero lo cierto es que, a pesar de todo, por comparación con otros yo soy un privilegiado dentro del sistema de I+D+i español. Eso es lo que da miedo.

sábado, 19 de septiembre de 2009

La lógica subyacente a las matemáticas (V)

Primera parte.
Segunda parte.
Tercera parte.
Cuarta parte.


Habíamos visto la lógica ternaria de Lukasiewicz, en la que una proposición puede ser verdadera, falsa o "indeterminada". También dijimos que eso nos da una posible forma de tratar con expresiones del lenguaje natural que tienen un tipo especial de incertidumbre llamado "vaguedad".

Desde el punto de vista filosófico, el juicio de Lukasiewicz al final de su vida es que su propuesta no había llegado a resolver esos problemas. A fecha de hoy, de hecho las lógicas multivaluadas no son el enfoque favorito de los filósofos, que pueden preferir el supervaluacionismo de Fine (y otros) o la vaguedad epistémica de Williamson (y otros).

(Para el supervaluacionismo, "43 son muchos" sería cierta en algunas definiciones de la palabra "muchos"="más de x" y falsa en otras, mientras que "78 son muchos" sería cierta para todas las definiciones, es decir, supercierta, y "12 son muchos" sería superfalsa; para el enfoque epistémico, existe un valor x tal que "muchos"="más de x", sólo que los humanos no lo conocen... la vaguedad se interpreta como una forma de ignorancia.)

En cualquier caso, existen razones más allá de las filosóficas, así que nosotros a lo nuestro. Un dibujo cutre con el Paint del conjunto que representa "muchos" sería el siguiente:

A diferencia de los conjuntos "de toda la vida", para los que pintábamos una línea que separa los elementos que están dentro (pertenecen al conjunto) de los están fuera (no pertenecen), un "Lukaconjunto" (nombre inventado) no está limitado por una línea sino por una banda (la zona gris claro) sobre la que puede haber elementos.

Un conjunto "de los de toda la vida" sería un conjunto en que la frontera estuviera vacía y todos los individuos o bien pertenecieran o bien no pertenecieran al conjunto. Así, hay más conjuntos en esta lógica que en la lógica clásica, por lo cual no es inconcebible que pudieran servir para modelizar más cosas.

Por otra parte, podemos "reescribir" estos Lukaconjuntos usando conceptos de la teoría de conjuntos clásica, identificando cada Lukaconjunto con una función que nos dice para cada elemento si está dentro, en la frontera o fuera. O, alternativamente, con un par de conjuntos que serían la zona gris (tanto claro como oscuro) y la zona gris oscuro. (En el lenguaje de difusos, se llaman el soporte y el núcleo.)

Esto es, la teoría clásica de conjuntos es un lenguaje suficientemente amplio para definir en él un modelo de los Lukaconjuntos: hay objetos que podemos construir con la base que nos proporcionan los conjuntos clásicos y que cumplen los axiomas de los Lukaconjuntos. Aunque no lo parezca, esto es muy cercano a lo que yo quería contar cuando empecé esto, así que antes o después volveremos a este párrafo.

Los Lukaconjuntos no son conjuntos clásicos en el sentido de que no cumplen todos los axiomas de la teoría de conjuntos. Por ejemplo, una relación básica en la teoría de conjuntos es "ser elemento de", y sabemos que dos conjuntos son iguales si y sólo si tienen exactamente los mismos elementos. Definamos como definamos "ser elemento de" en el contexto de Lukasiewicz, habrá Lukaconjuntos distintos que tendrán los mismos elementos.

(En un universo finito de n elementos hay 2^n conjuntos pero hay 3^n Lukaconjuntos, con lo cual la cosa está clara.)

Podemos calcular la unión y la intersección de dos Lukaconjuntos usando la lógica de Lukasiewicz: "x pertenece a la unión de A y B" tiene el valor de verdad que tenga " "x pertenece a A" ó "x pertenece a B" ", que es lo mismo que decir que el núcleo de la unión (zona gris oscuro) está formado por la unión de los núcleos más aquellos elementos que estén en ambos soportes, y el soporte de la unión (zona gris claro) es la unión de los soportes.

(A lo mejor, alguien se preguntaba si las tres zonas que definen un Lukaconjunto se correspondían con los conceptos topológicos de interior, frontera y exterior, con lo que el núcleo correspondería al interior del conjunto y el soporte a la clausura. Ya vemos que no, pues tendríamos que el interior de una unión sería la unión del interior de A, el interior de B y la intersección de las clausuras, fórmula que no es cierta en general (aunque sí es cierta la inclusión de izquierda a derecha). Sí coincide, en cambio, la otra mitad: "El soporte de la unión es la unión de los soportes" viene a ser lo mismo que "La clausura de la unión es la unión de las clausuras".)

También podemos calcular el complementario de un Lukaconjunto (es decir, el Lukaconjunto definido por la negación de una propiedad), para lo que simplemente invertimos los colores del dibujo: 12 serían no-muchos, 78 no serían no-muchos y 43 estarían en la frontera de los no-muchos.

El álgebra de Lindenbaum-Tarski de la lógica de Lukasiewicz (es decir, la estructura algebraica que tienen los Lukaconjuntos de un universo dado) no es un álgebra de Boole como en el caso clásico. Esto hay dos formas de verlo: una, existencial, por el teorema de representación de Stone en su versión para todos los públicos, que nos dice que toda álgebra de Boole es isomorfa al álgebra de Boole formada por los subconjuntos de un conjunto universal. Como hay más Lukaconjuntos que conjuntos, por narices no pueden formar un álgebra de Boole. La otra forma de verlo es identificar propiedades de las álgebras de Boole que se incumplen. Por ejemplo, en un álgebra de Boole la operación de complementación cumple las siguientes propiedades:

-La unión de los complementarios es el total.
-La intersección de los complementarios es el vacío.

Podemos comprobar, si tenemos tiempo libre, que los Lukaconjuntos cumplen la segunda pero no la primera (en un lenguaje distinto que ya hemos visto, cumplen el principio de no contradicción pero no el del tercero excluido).

Otras propiedades útiles sí se cumplen, como las leyes de De Morgan. Sin embargo, con una propiedad que parece tan inocua como la de idempotencia ocurren sorpresas. En un álgebra de Boole,

-La unión de un conjunto consigo mismo es él mismo.
-La intersección de un conjunto consigo mismo es él mismo.

Esto se llama "idempotencia". Inesperada y curiosamente, la unión o intersección consigo mismo de un Lukaconjunto siempre es un conjunto clásico. La unión de A y A es el soporte de A, y la intersección de A y A es el núcleo de A. En consecuencia, todos los Lukaconjuntos que no son conjuntos (es decir, que el soporte y el núcleo son distintos, o que tienen elementos en la frontera) incumplen la idempotencia.

En este punto, la gente se divide en dos grupos: los que les parece normal y los que les parece aberrante.

Por supuesto, si volvemos atrás al punto en que dijimos que "Indeterminado Y Indeterminado es Falso" y lo cambiamos por "Indeterminado Y Indeterminado es Indeterminado", obtendremos una lógica ternaria que es idempotente pero que no es la de Lukasiewicz sino que la utilizó Gödel un día en una demostración y por tanto, como el nombre de Gödel luce mucho, se ha quedado para siempre como "lógica multivaluada de Gödel".

(La estructura algebraica asociada a los Lukaconjuntos se llama "MV-algebra", MV por "multi-valued"; la que corresponde a los conceptos de interior, exterior y frontera es el "álgebra de Heyting" que corresponde a la lógica intuicionista, y que tiene un teorema similar al de Stone pero en lugar de álgebras de conjuntos la representación se hace con topologías*. Es decir, en la representación sólo aparecen los conjuntos abiertos, con lo cual la operación de complementación es tomar el exterior del conjunto y por eso también se cumple la no contradicción pero se incumple el tercero excluido ya que la intersección del interior y el exterior es el vacío, pero la unión del interior y el exterior no es el total, en general.)


*Aunque no válido para todas las álgebras de Heyting.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La lógica subyacente a las matemáticas (IV)

Primera parte.
Segunda parte.
Tercera parte.


La lógica de Lukasiewicz no agota su aplicación en esos "contingentes futuros". Otro tema que él tocó es el de la vaguedad, que es mucho más cercano al ámbito de la lógica difusa.

Una expresión es vaga cuando admite casos límite o frontera en los que ni la expresión ni su contraria resultan adecuadas. Por ejemplo, nos enseñan una imagen de un aparcamiento de 100 plazas, y nos preguntan sobre el número de coches. Concretamente, nos preguntan si son muchos.

Aquí, un primer problema es la ambigüedad del término "muchos". ¿Significa "muchos" para el que pregunta lo mismo que para el que responde? Para esquivar este problema, nos centramos sólo en lo que el sujeto del experimento, que somos nosotros, considera "muchos".

Si hay 80, probablemente dirá que sí, que son "muchos". Si hay 3, que no, no son "muchos". Si hay 23, ó 18, ó 41, quizá responda que "depende". Si nos referimos a muchos para ser medianoche en un área recreativa a la salida de la ciudad, diremos que sí, 18 son muchos y anuncian un fuerte incremento de la natalidad en el futuro cercano. Si nos referimos a muchos para ser mediodía junto a una playa un soleado domingo, diremos que no, que 18 no son muchos. Este segundo tipo de incertidumbre en el lenguaje es la dependencia del contexto, y tampoco es la vaguedad de la que estamos hablando.

Pero, aun fijando con precisión el contexto, lo más probable es que no podamos dar un número exacto de coches a partir del cual los coches que hay en el aparcamiento sean "muchos", y por debajo del cual sean "no muchos". Esto es: podemos hacerlo por definición, poniéndonos de acuerdo en usar la palabra "muchos" como sinónimo de "más de 43"; pero estaremos de acuerdo en que eso no resuelve la cuestión. Es exactamente como los intentos de acabar con el fracaso escolar cambiando la definición de "fracaso escolar" o de que baje el paro cambiando la definición de "paro".

Lo normal será que, salvo que medie una severa deformación profesional, uno piense que el que los coches sean 43 ó 44 no cambia el que sean muchos o no (véase la paradoja del montón) y que no tiene sentido empeñarse en que 44 son muchos pero 43 no son muchos. Por contra, habrá una zona frontera entre el ser muchos y el no ser muchos.

Con la lógica de Lukasiewicz, podemos usar el valor de verdad "Indeterminado" para esta situación. Por ejemplo,

"78 coches son muchos" es Verdadero
"12 coches son muchos" es Falso
"43 coches son muchos" es Indeterminado

Aquí, quien tenga alma de filósofo nos reprochará que nos opongamos a que el número de coches se clasifique en dos categorías para clasificarlo en tres, con lo cual -nos dirá- multiplicamos el problema por dos, ya que tendremos el mismo problema para distinguir si, por decir algo, "19 son muchos" es Indeterminado o Falso, o si "64 son muchos" es Indeterminado o Verdadero. Como no somos filósofos, no le haremos caso; si se enfada, diciendo que eso conduce a una regresión infinita, tampoco. Con ello demostraremos no pertenecer a esa casta especial retratada de forma tan simpática en la Enciclopedia; pero no nos van a negar la entrada en ningún bar por ello.

Ahora en serio, una de las cosas que históricamente se ha argumentado contra la lógica difusa es que nos permite coexistir con la vaguedad, cuando lo que hay que hacer con la vaguedad es eliminarla. Se suele invocar la traída y llevada cita de Kelvin: "A menudo digo que cuando puedes medir aquello de lo que hablas, y expresarlo con números, sabes algo sobre ello; pero, cuando no puedes expresarlo con números, tu conocimiento es de un tipo pobre e insatisfactorio." Según esta idea, deberíamos poner todo de nuestra parte para evitar palabras como "muchos" y utilizar en su lugar números precisos.

Nadie dice que esto no sea lógico y razonable, si no se llevan las cosas más allá de cierto punto. Un problema concreto tiene un grado natural de precisión y de poco o nada sirve violentarlo. Por ejemplo, yo sé que si alguien se atraganta y se le pone la cara verde, hay que practicarle la maniobra de Heimlich. No imagino en qué mejoraría mi capacidad de resolver ese problema si me dijeran la longitud de onda precisa en lugar de "verde". Esto, que en una conversación entre humanos es un absurdo, es de gran importancia cuando se trata de enseñar a una máquina a hacer algo que los humanos saben hacer, en este caso reconocer cuándo alguien tiene la cara verde. Los "greatest hits" de la metodología difusa, como el helicóptero que vuela y aterriza solo (y otros problemas de control no lineal como el metro que conduce solo), se han basado en traducir el conocimiento de un experto, expresado lingüísticamente, y codificarlo de forma que se pueda computar con él.

(Otras técnicas como, yo qué sé, algoritmos genéticos o redes neuronales, se basan en ideas radicalmente distintas y no en que el ordenador haga un conjunto de cálculos que representan razonamientos similares a los que podría hacer una persona.)

Al final, dado que somos capaces de realizar muchas tareas partiendo de percepciones inherentemente imprecisas (en lugar de mediciones precisas), parece que la idea es razonable. No sólo eso, sino que me parece totalmente compatible con la frase de Kelvin: al fin y al cabo, se trata de coger palabras del lenguaje natural y tratar de formalizarlas matemáticamente, aunque no sea precisamente con números. Como siempre he dicho cuando he dado una charla a un público que no conoce la cosa difusa, la diferencia es que uno puede decir "(pocos + muchos + muchos) / 3" y que esa operación tenga tanto sentido como (2+3+5)/3.

(Entonces miro a la gente y veo que
a) Unos ponen cara de pensar: "¡Qué curioso!"
b) Otros ponen cara de pensar: "¡Menuda majadería!"
c) La mayoría piensa: "¡Acabamos de empezar y ya tengo ganas de que acabe!")

jueves, 10 de septiembre de 2009

La lógica subyacente a las matemáticas (III)

Primera parte.

Segunda parte.


Decíamos que, antes de volver a la lógica difusa y para entender lo que puede significar "una lógica" en lugar de "la lógica", echaríamos un ojo a la lógica de Lukasiewicz. En esta entrada respondemos las tres preguntas con que acabábamos: qué es una lógica multivaluada (o polivalente, o como se quiera decir), con qué propósito vino al mundo y cómo funciona exactamente.


Qué: es una lógica en la cual hay más de dos valores de verdad. En la lógica clásica, una proposición puede tener uno de los dos siguientes valores: verdadero o falso. Las cuestiones lógicas dependen exclusivamente del valor de verdad de las proposiciones y no de lo que signifiquen concretamente, lo que podemos escribir en forma de las famosas "tablas de verdad". Por ejemplo, si tenemos que P es verdadera y Q es verdadera, entonces la proposición "P y Q" que afirma tanto P como Q es verdadera, digan lo que digan P y Q. Así formaríamos la tabla

P Verdadero y Q Verdadero => "P y Q" Verdadero
P Verdadero y Q Falso => "P y Q" Falso
P Falso y Q Verdadero => "P y Q" Falso
P Falso y Q Falso => "P y Q" Falso

En una lógica multivaluada, sin embargo, una proposición puede ser verdadera, falsa o más cosas. Por tanto, una lógica multivaluada no puede ser clásica, aunque sí hay lógicas no clásicas que no son multivaluadas; por ejemplo, la lógica intuicionista.


Para qué: ¿Qué proposiciones podrían no ser ni verdaderas ni falsas? El trabajo de Lukasiewicz en 1910 se refiere al problema de los "contingentes futuros" en Aristóteles, pues ya este se había planteado si las proposiciones que afirman cosas sobre el futuro (contingentes, o sea que podrían ocurrir o no ocurrir) son verdaderas o falsas, o ninguna de las dos.

Según Lukasiewicz, "La humanidad se extinguirá el 18 de abril de 2450" no es ni verdadera ni falsa (no lo será hasta el 18 de abril de 2450 o el día que se extinga la humanidad, lo que ocurra primero, que probablemente será lo segundo), pero eso no nos impide razonar sobre ella si añadimos un nuevo valor de verdad, que podemos interpretar como "indeterminado".

Aquí podríamos debatir sobre si eso es así o bien es verdadera o falsa pero no sabemos cuál de las dos. A mi modo de ver eso sería estéril, ya que la estrategia de la lógica de reducir el análisis de las proposiciones al de sus valores de verdad parte de la suposición de que existe un conjunto de proposiciones iniciales del cual podemos asegurar con total certidumbre que son verdaderas, y que podemos utilizar para deducir posteriores proposiciones igualmente verdaderas (volvemos a los axiomas: todo está relacionado). En cuanto metemos en nuestros razonamientos premisas cuyo valor de verdad es desconocido, el que los razonamientos sean correctos no nos garantiza conclusiones verdaderas. Lo que ofrece Lukasiewicz es una forma de seguir razonando pero manteniendo una contabilidad precisa de qué conclusiones están contaminadas por la "indeterminación" y cuáles no.

Podría pensarse que esto no es útil porque la "indeterminación" se extenderá como un cáncer rápidamente haciendo que casi todas nuestras conclusiones sean indeterminadas. Para llegar al fondo de esto, debe quedar claro que el valor "indeterminado" de Lukasiewicz no se corresponde con la idea de "desconocido", como podría parecer.


Cómo: Veámoslo mostrando la tabla de verdad para "P y Q". Si P y Q son proposiciones "normales" de las que son verdaderas o falsas, entonces es la misma que pusimos antes. Pero si alguna de ellas es indeterminada, tenemos

P Verdadero y Q Indeterminado => "P y Q" Indeterminado
P Indeterminado y Q Verdadero => "P y Q" Indeterminado
P Indeterminado y Q Indeterminado => "P y Q" Falso
P Indeterminado y Q Falso => "P y Q" Falso
P Falso y Q Indeterminado => "P y Q" Falso

Que levante la mano el que no habría puesto
P Indeterminado y Q Indeterminado => "P y Q" Indeterminado.
Supongo que la razón de Lukasiewicz para no hacerlo es la siguiente. Tomemos

P = "La humanidad se extinguirá el 18 de abril de 2450"
Q = "La humanidad se extinguirá el 19 de abril de 2450".

Aunque cada una podría ser cierta por separado, no pueden serlo las dos a la vez y "P y Q" sería falsa. Por otra parte, podríamos tomar

P = "La humanidad se extinguirá el 18 de abril de 2450"
Q = "Mañana descarrilará un tren en Albacete",

en cuyo caso "P y Q" sería indeterminada.

Recordemos que la idea es obtener un cálculo lógico que sólo dependa de los valores de verdad de P y Q, por lo que tenemos dos opciones de esas que no se discriminan racionalmente sino que cada cual se queda con la que tiene más a mano.

La opción 1 es que Lukasiewicz intenta algo que no se puede hacer. Si el carácter de "P y Q" depende del significado de P y Q, y no sólo del carácter de P y el del Q, el programa que entiende que la validez de un razonamiento sólo involucra los valores de verdad (y no los significados) ya no puede funcionar.

La opción 2 es asignar un valor de verdad a "P y Q" y ver qué podemos hacer con él. Asignar el peor caso posible es una decisión razonable en que es conservadora: al considerar "P y Q" falsa ya no podremos usarla como punto de partida de nuevas deducciones, con lo que estamos seguros de no tomar afirmaciones falsas por indeterminadas (o verdaderas). Así se preserva la intención de fondo: las conclusiones etiquetadas verdaderas son verdaderas, las etiquetadas indeterminadas son indeterminadas y las etiquetadas falsas no son verdaderas, aunque no necesariamente son falsas. Es decir, podemos hacer casi todo lo que hacíamos con la lógica clásica (no todo) aunque tenemos que distinguir entre lo siempre que se consideró "ser" falso con recibir la "etiqueta" falso.

En el contexto clásico, si creemos en que las proposiciones de nuestra base inicial de conocimientos son realmente ciertas y que las leyes de la lógica son ciertas, todas aquellas proposiciones que "las inexorables leyes de la lógica" nos lleven a etiquetar como falsas serán realmente falsas y todas las que etiquetemos como verdaderas serán realmente verdaderas.

La cuestión es que el cálculo lógico de Lukasiewicz es una herramienta para etiquetar proposiciones. Podemos etiquetar más proposiciones que en el caso clásico, ya que tenemos de partida todas las que creamos verdaderas y todas las que consideremos indeterminadas. La diferencia es que ya no podemos creer "que las leyes de la lógica son ciertas", es decir, que hay unas tablas de la ley cuya obediencia convierte todas nuestras etiquetas en realidad; aunque sí hay unas tablas de la ley que convierten casi todo lo que dicen nuestras etiquetas en realidad.

En cualquier caso, la suposición de que las etiquetas reflejan la realidad se basa en la hipótesis de partida de que todos nuestros conocimientos iniciales son verdaderos. Nadie cree realmente que todos los conocimientos necesarios para justificar todas las proposiciones que cree verdaderas son a su vez verdaderos. Por lo menos, nadie que sepa lo que la palabra "sorpresa" significa.

Por lo cual, en el fondo el cálculo lógico clásico no deja de ser igualmente una herramienta de etiquetado.

martes, 8 de septiembre de 2009

La lógica subyacente a las matemáticas (II)

Primera parte.

He tenido escrita una larga continuación desde hace tiempo, pero me ha salido muy mal y he estado esperando a ver si se corregía por sí misma (lo que no ha hecho). Si sigo esperando va a llegar a la adolescencia y ya no tendrá remedio, así que vale más aceptarla como es y hacernos la consabida pregunta: ¿en qué nos hemos equivocado?

Moraleja: no escribir sin plan y sin un mínimo esquema previo.



Habíamos quedado en que los ingredientes fundamentales de lo que íbamos a contar eran los axiomas, los teoremas y los modelos. Y lo que íbamos a contar es que una pandilla de simpáticos checos han cargado sobre sus espaldas el programa de desarrollar una matemática basada en la lógica difusa.

Parece que tendremos que vérnoslas con eso de la lógica difusa. A eso va dedicada esta entrada (o iría, si me hubiera salido bien). Imaginemos que un robot conductor de taxis tiene programada la siguiente regla:
Si el semáforo está en rojo, parar.
Ahora imaginemos que el robot gira una esquina y, para su sorpresa y la nuestra, ve un semáforo en marrón. Si el robot obedece la lógica difusa, podría tomar la decisión de reducir su velocidad a la mitad.

Esta historia es un poco críptica y además no hay que tomársela en serio; pero me gusta mucho, porque ilustra gráficamente tanto la idea de razonamiento aproximado como los problemas semánticos que se pueden plantear en la aplicación de estos conceptos.

"Razonamiento aproximado" quiere decir que el robot ve el marrón como un color intermedio entre rojo y verde, por ejemplo porque recibe un 50% de luz en los sensores de color rojo y un 50% en los de verde. Entonces se dispara la acción consecuencia de la regla, pero sólo con una fuerza del 50%, con lo que la decisión tomada será reducir la velocidad a la mitad.

Si el robot obedeciera la lógica clásica, puesto que el antecedente sería falso (el semáforo no está en rojo) la acción de parar no se ejecutaría. Según lo que toda la vida ha sido el objeto de la lógica (estudiar las reglas del razonamiento válido), el razonamiento del robot es incorrecto, ya que hace cosas cuando no se cumplen las condiciones establecidas para que las haga. Pero esto nos aleja de nuestros propósitos, así que quizá volvamos a ello otro día.

En lugar eso, preguntémonos: ¿describe la lógica clásica las reglas del razonamiento válido, es decir, aquel con el cual de premisas verdaderas nunca llegaremos a conclusiones falsas? (aquí ya empieza la cosa a desviarse sin remedio) Bien, al oponer cosas verdaderas a cosas falsas estamos en realidad trayendo a colación aquel principio llamado del "tercero excluido" (o "tercio excluso" para quienes tengan unos años más), a saber, que una proposición es o verdadera o falsa, sin que quepa que no sea verdad ni mentira sino todo lo contrario. O el mayordomo es el asesino o no lo es, sin que sea posible que a la vez el mayordomo ni sea el asesino ni no lo sea. En el ejemplo anterior, o se cumplen las condiciones establecidas o no se cumplen.

Habrán notado que nuestro propio lenguaje está construido de forma que decir "El mayordomo no no-es el asesino" no es posible, por lo que hace falta coger algo de práctica para no dejarse pillar en la trampa lingüística.

En cualquier caso, la cuestión ahora es: Si la lógica pretende garantizar que a premisas ciertas siempre les sigan conclusiones ciertas, ¿es posible que haya varias lógicas distintas? Si una nos dice una cosa y otra otra, ¿cómo van a ser ambas "correctas"? ¿No será que sólo hay una lógica "verdadera"?

La mejor forma de enfocar esto es darle la vuelta al calcetín: todos nosotros suscribimos la "lógica clásica", que da forma incluso a la estructura de nuestro lenguaje; por tanto, preguntémonos cuál es el ambito de esa lógica, es decir, en qué situaciones se corresponde con la realidad. ¿Es universal o hay situaciones a las que no se adapta?

(Como pista, dejaremos caer que la inferencia "Hoy está lloviendo, luego es posible que hoy esté lloviendo" es inválida en la lógica clásica.)

Hay muchas personas que creen que el ámbito de la lógica clásica es universal. En la mayor parte de los casos, es porque nunca se han hecho la pregunta. Por ejemplo, Dennis Lindley (un señor del que hay un premio con su nombre) habla de "reglas cuya violación parecería ridícula" que "nos son dictadas por las inexorables leyes de la lógica".

Para ver situaciones en las que las inexorables leyes de la lógica no son inexorables, vamos a fijarnos en Jan Lukasiewicz. Este fue un lógico polaco (que con Lesniewski fundó la escuela polaca de lógica matemática cuyo máximo exponente fue Tarski, y por cuyas manos pasaron otros matemáticos famosos como Banach) que parece ser que inventó la primera lógica multivaluada. Las preguntas que se nos plantean son qué (es una lógica multivaluada), para qué (la inventó) y cómo (funciona). Eso, en la tercera parte.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Conocidos conocidos (I)

Resulta que Leticia Sánchez Ruiz ha ganado el premio Emilio Alarcos de novela. Emilio Alarcos es uno que se empeñó en que el artículo no es una categoría gramatical (aquella lista de “artículo, nombre, pronombre,...”) sino un morfema del nombre. Leticia, por su parte, es de mi pueblo, algo mucho más interesante.

Como sugiere su nombre, Leticia era la nieta de Ruiz. Este había tenido que salir de Cuba cuando la fiesta aquella que organizó Fidel; supongo que podría haberse quedado a trabajar por la revolución pero, claro, quién tiene ganas de trabajar por una revolución que acaba de nacionalizar tus empresas. Mi padre vivió la llegada de Ruiz al pueblo y yo oí hablar de ella siendo niño; aunque no recuerdo los detalles, en mi imaginación ha quedado como una versión inversa de los desfiles de los astronautas en la Gran Manzana: en lugar del confeti lanzado desde de los rascacielos, eran ellos los que tiraban billetes a la gente.

Que sí, que ya sé que no debió de ocurrir exactamente así.

Mi relación con los Ruiz se limita a haber ayudado a mi familia a cogerles (“pañar”) la manzana en alguna ocasión. Con quién sí tuve relación fue con los otros abuelos de Leticia, que vivían muy cerca de mi familia y tenían un 124 blanco y un desván con cajas llenas de tebeos. Mi hermana era muy amiga de Leticia entonces aunque, siendo algo menor en edad, habría de descubrir un día, indistinto de cualquier otro, que su amiga había entrado en la adolescencia y había encontrado cosas mejores que hacer que jugar con ella. Como no se puede decir que luego mi hermana no le hiciera lo mismo a la vecina del 2ºA, supongo que debe de ser una constante universal en la vida de las niñas.

La última vez que entré en esa casa, y casi que la última o penúltima que la vi a ella, fue en un cumpleaños suyo hace aproximadamente la mitad de mi vida. Recuerdo que quisieron hacerme comer tortilla (seguro que con buena intención); insistieron mucho; y eso, que no volví más.

Ella se fue a estudiar algo a Salamanca, creo, y hace poco sus padres rehabilitaron una casa en el pueblo; un relato poco completo de los últimos diez años, lo admito, pero es el que tengo.

Ayer salió -me dijo mi madre, que piensa comprarse el libro inmediatamente- en la televisión autonómica. Hoy me he enterado del premio (mi madre está un poco sorda y sólo sacó en claro que había escrito un libro) leyendo el periódico mientras esperaba para que me cortaran el pelo. Sale en una foto con la viuda de Alarcos y se explica que su abuelo fue presidente del Centro Asturiano, o algo así, y que la novela es sobre una ciudad (Oviedo, que no se llama Oviedo pero tampoco Vetusta) donde se quema la biblioteca y sólo queda un libro.

Apunte: no deja de ser curiosa la moda de resaltar la dimensión simbólica del libro, en esta época en que es, de hecho, un producto de consumo como cualquier otro (esto me recuerda aquel libro de bolsillo según cuya contraportada el autor criticaba todas las cosas malas de la decadente cultura contemporánea... por ejemplo, los libros de bolsillo). Para unos, puede ser una reivindicación de algo cuya esencia se está perdiendo. Para otros, acorde con la posmodernez de ver el libro como objeto esencialmente incompleto, cuyo sentido hay que buscar fuera de él.

Al final

hemos tenido cosas más interesantes que hacer que proseguir el proyecto de contactar con Amy MacDonald. Una pena, porque parecía una aventura divertida y quijotesca.

martes, 18 de agosto de 2009

Informe de progreso

La felicidad es un bien valioso.

Este hecho tan simple no es bien comprendido por Spotify y Amy MacDonald. Estoy muy insatisfecho como usuario de Spotify y el escuchar la voz de Amy MacDonald intentando venderme su disco seis o dieciséis veces al día no contribuye a mi felicidad.

Hoy he decidido explicarle a la Srta. MacDonald mi opinión de sus prácticas comerciales y los daños psicológicos que me está causando. No me ha costado nada encontrar su web oficial, sin embargo no ha sido posible dejarle un mensaje. No se puede comentar en su blog sin estar registrado en Myspace; tampoco se puede intervenir en su foro sin estar registrado.

Me he registrado en su foro y aun así no he podido intervenir. Ahora viene lo bueno. Cuando he ido al enlace de "Ayuda", me ha salido un aviso rojo rojísimo de Firefox diciéndome que "¡Este sitio es una web atacante!", con la definición de web atacante como "Los sitios atacantes intentan instalar programas que pueden robar información privada, usar su ordenador para atacar otros o dañar su sistema".

Pinchando en el botón "¿Por qué ha sido bloqueado este sitio?", mi hermano mayor me explica que

"What happened when Google visited this site?

Of the 3 pages we tested on the site over the past 90 days, 3 page(s) resulted in malicious software being downloaded and installed without user consent.
"

Pero no pasa nada, porque daré con la Srta. Amy MacDonald y también le explicaré esto. Mi siguiente paso es buscar su alias de Twitter.

La pena es no tener una cámara para rodar un documental sobre el tema.

jueves, 13 de agosto de 2009

Burocracia sin fronteras

Estoy de nuevo en proceso de buscarme las lentejas para el año que viene. Con un poco de suerte, me quedaré donde estoy. El caso es que acabo de preparar la documentación para optar a las plazas.

752 páginas.

(Incluyendo, claro está, una relación de toda la documentación aportada.)

Y esto es para plazas que no requieren presentar un proyecto docente e investigador.


Luego querrán convencer a alguien de que toda esa documentación que piden es examinada por las comisiones de selección.

viernes, 7 de agosto de 2009

El fin del mundo sigue acercándose

Los que no sean del gremio no sabrán que sciencedirect.com es la web donde están centralizadas todas las revistas de Elsevier (a su vez, Elsevier es una corporación que debe de publicar unas 3000 revistas científicas).

Hasta hace muy poco, el buscador servía la información ordenada por cronología inversa, de forma que daba antes los resultados más recientes y uno podía encontrar fácilmente artículos nuevos sobre un tema.

Pero ahora, aunque uno tiene la opción de reordenar los resultados por fecha, les ha dado por presentarlos ordenados por "relevancia". Huelga decir que el algoritmo es manifiestamente mejorable y supongo que se basa en factores como lo reciente que es el artículo, el número de citas en SCOPUS, quizás el índice de impacto de la revista (o el índice SciMago que usa SCOPUS), etc.

También ha habido otras mejoras en la web, como la lista de revistas con más artículos que coinciden con la búsqueda, o la posibilidad de filtrar por revista o por año.

Pues bien, me he puesto a tontear con el bicho y resulta que Elsevier lleva publicados 19626 artículos que contengan las palabras "fuzzy" y "random" (difuso y aleatorio).

Y resulta que, de esos 19626, el artículo

Pedro Terán (2007). Probabilistic foundations for measurement modelling with fuzzy random variables. Fuzzy Sets and Systems 158(9), 973-986

del que hablaba el otro día, es considerado por el algoritmo como el más relevante publicado en 2007 (de entre 1850 artículos) y el sexto más relevante de los 19626.

Con su permiso, me voy a comprar un sillón más ancho.

jueves, 6 de agosto de 2009

Esto es más una nota para mí mismo

¿Quién no ha sentido nunca la urgente necesidad de que sus artículos parecieran sacados del Transilvanian Mathematical Journal?


Pues eso, la orden para usar el paquete con las definiciones de esta fuente es
\usepackage[math]{anttor}
(esta es la nota para mí mismo, si lo apunto en un papel seguro que lo pierdo antes de 24 horas).

En mi caso, el WinEdt descargó e instaló por sí mismo el paquete al ver que no lo tenía, sin que yo tuviera que hacer nada. El tipo de letra es Antykwa Toruńska. Desde luego, antykwa parece.

Más ejemplos de fuentes gratuitas para TeX, aquí.

lunes, 3 de agosto de 2009

Una curiosidad curiosa para Bliss

Yotuve del teclista de Dream Theater tocando el Bebot, un sintetizador en el iPhone.

El tío se ha atrevido a usar el aparatejo en un solo de la canción A rite of passage, en el último disco del grupo.

jueves, 30 de julio de 2009

La BBC ya no es lo que era

Me manda Bliss el siguiente enlace, que da bastante asco: aquí.

La lógica subyacente a las matemáticas (I)

Por una vez, vamos a hablar de algo interesante que a lo mejor les compensa de todas las tonterías que digo normalmente.

Las matemáticas consisten en convertir café en teoremas, y un teorema es un enunciado que se deduce lógicamente de un conjunto de axiomas aceptados como punto de partida. En principio, axioma significaba una verdad tan palmaria e incontestable como para adoptarla como fundamento. Así, frente a un enunciado cuya veracidad no es palmaria ni incontestable, si podemos establecer una cadena de deducciones que conduzca a él desde los axiomas, nos creeremos que es verdad también. Al programa que pretende reordenar lógicamente todos los conocimientos de una disciplina o teoría, mostrando que se deducen de una cantidad mínima de principios organizadores, podemos llamarlo un intento de axiomatizar esa disciplina.

¿Es posible axiomatizar algo? No lo sé. En principio (mucho más tarde que el "en principio" de antes) se pensó que sí. Hay dos formas de mirar a los axiomas: una es como herramientas para descubrir enunciados verdaderos de la teoría, o para descubrir que enunciados de la teoría son verdaderos. Otra es como base de una versión de la teoría, presuntamente más seria y madura, que sustituye a la anterior.

Para entendernos, imaginemos el siguiente enunciado: "Todo triángulo isósceles tiene dos ángulos iguales". Tenemos muy claro que esto es así, por lo menos si estamos entre los que se acuerdan de que los isósceles son los que tienen dos lados iguales. Pero, según la segunda perspectiva de los axiomas, este conocimiento por familiaridad, intuitivo o, dicho finamente, heurístico, es inferior al que procede de una deducción rigurosa a partir de los axiomas.

Por lo tanto, el programa axiomático no sólo pretende mejorar la teoría existente
-aportando unos principios clarificadores con gran poder explicativo
-aportando una metodología adicional para alcanzar conocimientos bien fundamentados
sino que, en esa "segunda vuelta", también pretende
-sustituir a la anterior metodología de obtención de conocimiento
-redefinir el objeto de esa disciplina o teoría de forma más abstracta, no como el estudio de determinados fenómenos u objetos sino como el estudio de las consecuencias de determinados axiomas.

Ahora bien, ¿pueden los axiomas "identificar" el objeto de estudio que nos interesa, entre todas las cosas posibles del universo? Si esto no fuese así, el procedimiento de deducción a partir de los axiomas podría ser incapaz de alcanzar algunos conocimientos verdaderos. Por ejemplo, si existiera la naranjología, podría haber llegado a unos axiomas y habría unos naranjólogos intentando deducir de ellos las propiedades conocidas de las naranjas. Supongamos que en esa tierra imaginaria no conocieran las manzanas, pero que tanto las naranjas como las manzanas cumplen esos axiomas. Entonces, de ellos nunca podrían deducir todas las propiedades de las naranjas, sino sólo aquellas que sean comunes a las manzanas y a las naranjas. Los dos tipos de frutas son modelos de esos axiomas, y como máximo podremos aspirar a deducir de los axiomas aquellas propiedades que sean comunes a todos sus modelos.

Y ahora parece que voy a pasar a hablar de la indecibilidad y de Gödel (ya que las propiedades que unos modelos tienen y otros no, son las que se llaman indecidibles), pero no es así. De lo que se trata es de examinar qué pasa cuando en la frase "deducir lógicamente" abandonamos la lógica clásica y la reemplazamos por otra cosa. Aunque eso ya lo hicieron los intuicionistas, nosotros hablaremos del fascinante intento en los últimos años de crear unas "matemáticas difusas" por parte de un pequeño grupo de lógicos checos. La semana pasada estuve en el congreso mundial de la cosa difusa y hubo una charla muy interesante de Libor Behounek que pasaré a contarles en breve.

lunes, 27 de julio de 2009

La ciencia contemporánea e Internet

Pues van y me citan en una revista de geodesia aplicada. Es el mismo trabajo que han citado hablando de los siguientes temas:

-soluciones de ecuaciones diferenciales
-redes de cadenas de suministros en la industria licorera china
-procesos de renovación y teoría de colas
-valoración de riesgos en construcciones
-fiabilidad y seguridad en ingeniería

Huelga decir que mi artículo no tiene nada que ver con ninguna de esas cosas, y que casi todas ellas (casi todas) son citas de las que se meten para hacer bulto y que parezca que uno se ha molestado en examinar la bibliografía reciente; pero, aun así, la cosa me está dejando muy sorprendido.


(Comentar también que ya se ha descargado el artículo 64 veces de mis blogs serios. Teniendo en cuenta que Elsevier cobra 35 dólares -de los que yo no veo nada- cada vez que alguien no suscrito se lo descarga de su web, hagan cuentas por sí mismos...)


En fin, que hace dos telediarios habría sido inimaginable que un artículo cuyo contenido son teoremas límite en espacios raros acabara citado en revistas de geodesia aplicada, de ingeniería civil o de ciencias de la computación.

domingo, 19 de julio de 2009

Afotos de ayer

Pues nada, visitando a la familia en Rodellar, un sitio precioso. Mucho zoom y poca luz, pero es que ya era tarde. Pinchando en las fotos, se ven a mayor tamaño.






Lo que sale en la tercera foto se llama, predeciblemente, "el Delfín".

sábado, 11 de julio de 2009

Mundo libre, información libre

Si alguien piensa escribir una novela de ciencia-ficción militarista (yo no) o simplemente tiene curiosidad por saber en qué tipo de proyectos de investigación gasta el dinero la inteligencia militar de Estados Unidos (aparte de la famosa "bomba gay") este documento de 2004 está muy interesante.

No es un documento periodístico sino una convocatoria real de contratos para 28 líneas que vienen muy bien explicadas.

martes, 7 de julio de 2009

lunes, 6 de julio de 2009

Reseña de 2001 (II)

Tras la escena inicial, comienza el segundo episodio de este drama, titulado The dawn of man (que traduciríamos como "La caída del hombre", dawn=abajo).

Observamos varias panorámicas de espacios abiertos en la sabana africana; lo primero que llama la atención es la ausencia de signos de civilización. Con sospecha, oteamos en busca de las columnas de humo contaminante que delatarían la industria local, pero ni siquiera vemos los omnipresentes rastros de aviones a reacción. Más y más panorámicas: ¿dónde están los hombres que han de caer?

Por fin, la cámara nos muestra un esqueleto insepulto. Acto seguido, un grupo de hombres y tapires en pacífica coexistencia. Dos cosas reclaman nuestra atención: primero, los hombres están desnudos y cubiertos de pelo de la cabeza a los pies; segundo, nunca ha habido tapires en África. Varias interpretaciones serían posibles para el primer hecho (incluyendo un elaborado guiño a El planeta de los simios), pero el segundo es claro: nos encontramos en el futuro lejano. Y como es difícil imaginar que los tapires cruzaran el estrecho del mar Rojo por sus propios medios, se plantea la pregunta: ¿quién llevó los tapires a África? Es este inquietante mcguffin el que pone en marcha la maquinaria narrativa de Kubrick, ya que, mientras las manadas de espectadores palomiteros (a su manera, auténticos tapires) se mantienen pegados al sillón esperando la respuesta a esa pregunta, el director desgrana una serie de reflexiones sobre el tema que le interesa, obviamente no el futuro de los tapires sino el presente y la realidad social de la siempre tambaleante raza humana.

En ese distante futuro, la humanidad ha abandonado tanto la industria textil como cualquier tipo de industria, retornando a una bucólica Arcadia de sublime insouciance, equilibrio natural, comunión ecológica y aceptación vital (¡no fatalista!) del papel humano en el ciclo de la vida, como se aprecia cuando un tigre ataca a un humano sin que los otros le defiendan; y es que, con total naturalidad, parecen decirse... ¡también los tigres tienen que comer!

Cabe observar en este grupo de peludos posthumanos un conjunto de bien concebidas adaptaciones lamarckianas: al dejar de disponer de ropa han recuperado el vello corporal que sirve de regulador térmico; al serles innecesario recorrer grandes distancias, han adoptado una postura casi cuadrúmana más apta para su dieta de hierbas y carroña. Sin embargo, podemos identificar el esqueleto que aparece anteriormente como típicamente humano. Ese plano adquiere así un ominoso simbolismo, adviertiéndonos que la sociedad y el hombre que conocemos yace muerto pero no enterrado.

El alegre grupo de buenos salvajes no tardará en comprobarlo cuando se vean asediados por una manada de antropoides semierguidos en busca de agua. Ante la visión, sin duda inexplicable para ellos, de tales bestias involucionadas y violentas, todos huyen despavoridos y son desposeídos de su asentamiento.

No obstante, esta situación no habrá de durar mucho pues una noche, mientras los posthumanos duermen, el tigre activa de algún modo un mecanismo alienígena enterrado en las proximidades. En este punto, no vemos el efecto del artefacto en el tigre: sólo oímos su voz, rugiendo insistentemente en la noche. ¿Cuáles son las transformaciones mentales que se producen en el tigre? No lo sabemos y, aunque podemos imaginarlo a la luz de los acontecimientos posteriores, no se especifica explícitamente. Los posthumanos no se atreven a salir a averiguarlo, y presenciamos una conversación en su lenguaje que podríamos transcribir así:

Posthumano 1-- Vete a ver qué le pasa al tigre.
Posthumano 2-- ¿Yo? Siempre tengo que ir yo. Que vaya este.
Posthumano 3-- ¡Callaos los dos y dejadme dormir!

A la mañana siguiente, los posthumanos se despiertan oyendo el Requiem de Gÿorgÿ Ligeti (1923-2006), una vuelta de tuerca ominosa relacionada con el título del capítulo: "La caída del hombre". Notan que el sonido procede de un enorme bloque ortoédrico esencialmente similar a la caja de un metrónomo sin péndulo, lo que nos remite a otra obra de Ligeti, el conocido Poema sinfónico para cien metrónomos. Por esta razón, llamaremos a ese bloque "el metrónomo". No olvidemos la abolición en la obra del tiempo de los relojes y las máquinas en favor de un fluir psicológico, antropocéntrico y palingenésico curvado sobre sí mismo en múltiples brillantes esferitas; el metrónomo sin péndulo se constituye en un poderoso símbolo a tal efecto.

En realidad, podemos presumir que nunca estuvo previsto que los posthumanos activaran el metrónomo: en el drama cósmico de fondo, los humanos ya tuvieron su oportunidad pero fueron juzgados negativamente al final de la película (cronológicamente anterior a los hechos que estamos refiriendo). Podemos imaginar al tigre devorahombres alcanzando un estado de conciencia superior y fundando una casta de tigres vegetarianos que colonizarían el mundo -humillación que Kubrick nos evita por la vía de omitir toda referencia al destino ulterior del nuevo "supertigre"-. Pero el ser humano no ha de cruzar ese nuevo Jordán. Prolongando la metáfora fluvial, diremos que la cuasi-fuga para veinte voces del primer movimiento del Réquiem marca un auténtico Rubicón para esta humanidad futura, y una vez cruzado ya no habrá marcha atrás en su regresión y caída.

Un día, un posthumano estará sentado frente al metrónomo cuando el Sol pase por encima de él. La luz solar se reflejará en el metrónomo permitiéndole contemplarse a sí mismo. En ese momento, la memoria filogenética del posthumano, ya excitada por la escucha del Requiem de Ligeti, se dispara y él ve pasar ante sí toda la historia de su especie. A través de esta anamnesis, el posthumano sufre los mismos efectos que si de comer el fruto del árbol del bien y el mal se tratara: reconoce su imagen especular en el metrónomo, contempla su desnudez, y su rostro se le aparece oculto por longas e hirsutas pilosidades. Enfrentado a sí mismo en una pura descontextualización, es incapaz de reconocer los signos de hombría que su mente le demanda (pese a la desnudez, ni siquiera es visualmente evidente la presencia de órganos reproductores masculinos) y estalla, aferrándose al hueso-falo con que estaba jugando y con el que protagonizará una famosa escena de alto voltaje tanático destruyendo un esqueleto de tapir (escena que él mismo puede contemplar reflejada en el metrónomo, sugiriéndose así una forma de videoarte sui generis y avant la lettre).

Tras sufrir esta involución, y adoptando su hueso fálico como genuino cetro, no tarda en someter a sus antiguos iguales, imponiéndoles un programa social filofascista de "destino manifiesto" basado en dos puntos: hamburguesas y afeitado. Los tapires son las primeras víctimas del nuevo régimen, y así vemos a los posthumanos refocilarse en su caída comiendo trozos de carne roja de tapir (¿o quizá de tigre, de repente devenido un pacífico e indefenso gatito por los efectos del metrónomo?).

Sin embargo, los planes expansionistas de la tribu pasan por conseguir agua para elaborar pan de hamburguesa, lo que provoca un enfrentamiento final con los antropoides semierguidos. Es entonces cuando observamos, con horror, que los posthumanos, amén de portar amenazantes huesos-porras-falos, están definitivamente erguidos, remitiéndonos al ideograma ren de la grafía china (las dos piernas erguidas, que los japoneses llaman jin) y por tanto el grupo se constituye en ren min (pueblo) beligerante que busca monopolizar los recursos y someter a los otros a su dominio. En esta trágica visión de la futilidad de los imperios, el ethos y la anamnesis desatan la hybris provocando una crisis de falta de phronesis que lleva a la raza humana a una metafórica ekpirosis sin esperanza de katarsis.

Al comprender lo que ha hecho, el líder de los posthumanos se rebela y grita, arrojando desesperado su hueso-falo mientras oímos de fondo el Also sprach Zarathustra de Wagner, una alusión preñada de distanciamiento irónico pues un genuino Übermensch nietzscheano no podría menos que experimentar una reacción de exaltación totalmente opuesta. O, en otras palabras: si Zoroastro levantara la cabeza...

Mientras el hueso fálico cae por el aire (referencia final que nos devuelve al título del episodio), se concluye abruptamente con un corte que da paso al flashback que ocupará el resto del metraje. Se abre con la imagen de un ascensor espacial de forma y tamaño en plano similares a los del hueso-falo, dándonos a entender que entramos en el siguiente segmento de esta narración.

En él se empezará a explorar la plurisignificatividad temporal de las secuencias que hemos analizado en el plano dialéctico apertura-determinación y su inmersión en el contexto de la sociedad hipermoderna. Sin olvidar las preguntas planteadas: ¿quién enterró un metrónomo gigantesco en África y llevó allí los tapires?

domingo, 5 de julio de 2009

Reseña de 2001 (I)

Hola, amigos, a lo largo de varias entradas vamos a (humildemente) intentar explicar a vuelapluma el argumento de la película 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick, un valor a descubrir por su realismo social y crítica de los imperialismos. Observo que mucha gente no tiene claro el inequívoco mensaje de esta obra, aquí les presento mis reflexiones al respecto.

Hay que aclarar que una de las características de esta película es la investigación sobre el tiempo humano como opuesto al tiempo "objetivo" propugnado por la teoría de la relatividad y, por tanto, no debe sorprendernos que un verdadero fresco de nuestra época contenga atrevidos saltos temporales que debemos interpretar tanto como prospección de la memoria como pre-elongación del futuro o su llamada/evocación desde la matriz escatológica llena de simbolismo de nuestro circunstante presente.

La cinta principia con imágenes de la Tierra desde el espacio. Estos planos, aparte de ser un artefacto o trampantojo (pues el espectador conoce que el presupuesto del film no basta para botar espacionaves que efectúen esas grabaciones), lo que nos conduce al terreno del choque dialéctico natural-artificial (Marco Aurelio: Nulla natura inferior est arte; nam etiam artes naturam imitantur) como también a una posible lectura luddita de la obra, son intemporales. Desde la estratosfera y más allá, situados geométricamente en un punto de observación privilegiado (deliberadamente no no-privilegiado, como Mr.Einstein nos haría suponer) situado arbitrariamente cerca del infinito -es decir, donde las paralelas convergen en un continuo tan caótico, no lineal y no euclidiano como el corazón de cualquiera de nosotros- la Tierra habría de parecernos la misma hoy, mañana y en cualquier momento.

Claro que para ello tendríamos que ser inmortales, lo que no es el caso pero aquí se nos propone fingirlo a través de la magia del cine. Esta introducción nos hace preguntarnos: ¿en qué época va a situar Kubrick el inicio de su relato? Nótese el momento en que se nos muestra a Luna y Tierra en conjunción; de nuevo las Meditaciones de Marco Aurelio vienen a la mente pues
Sphaera animi sui similis, quando se neque extendit ad aliquid, neque intro se contrahit, neque dilatatur, neque subsidit, sed lumine collustratur, quo veram et omnium rerum et suam ipsius naturam perspiciat.
Así, ¿quién no ha pensado que la Luna es una esfera que refleja la luz sin contraerse ni dilatarse? (Una nueva -y nuevamente desaprobatoria, si soterrada- alusión al creador de la bomba atómica, Mr.Einstein.) Pero hoy sabemos que esta conclusión es inevitable tan solo si nos imbuimos del paradigma machista de la ciencia lineal.

En el futuro, bien podríamos encaminarnos a una comprensión de lo lunar femenino desde las perspectivas adaptables de lo fluido; y esto parece sugerir la cinta pues, en una dura acusación (que, por situarse la acción en el futuro cercano, solo podemos entender dirigida a nosotros mismos), nos mostrará mujeres en la Luna y el espacio exclusivamente como sirvientes (a lo sumo, subordinadas) de los hombres, mientras que la misión espacial fracasa debido a su diseño defectuoso que delata las fútiles fantasías de control y dominación machista de los hombres a cargo de "la conquista del espacio" (uno de los primeros títulos de trabajo del proyecto), a las que la máquina HAL9000 encuentra finalmente imposible someterse. Pero dejemos esta línea de pensamiento, pues es anticiparse a fases posteriores del film.

Anticipándose o no, todo esto está claramente sugerido por la imagen, repito, de la Tierra y su satélite en conjunción.

Aun así, persiste paradójicamente la indefinición temporal de dicha imagen: la consecuencia más palmaria de la conjunción es el eclipse (bien de Luna o de Tierra según el cuerpo que se interponga entre el otro y el Sol), momento privilegiado por la visión machista de la astronomía en virtud del supuesto interés de su predictibilidad, aunque a nosotros nos interesa más bien porque, precisamente, el momento de la conjunción y el consiguiente eclipse es el único en que la Luna deja de poder ser percibida por los ojos humanos como un solis lumine collustrator.

Como no por ello deja de existir, se activa el reconocimiento de una (tan solo, pero, aun así, tanto) realidad Absoluta de su esencia que va más allá de la subjetividad (apercepción individual del suceso) y de la intersubjetividad (ciencia; véase la autopoiesis de Maturana y Varela). Pero, desde nuestra perspectiva de observadores privilegiados e inmortales, Kubrick nos permite observar dicha escena desde fuera, con lo que el nudo gordiano se desata, Fortuna ríe y cae el velo de la ignorancia cósmica, generando una paradoja por autorreferencia que sólo se explica a nivel de metarrelato por el recurso de Kubrick a la excitación visual planificada del hipocampo y los centros imaginadores de la psique, esto es, lo que solemos llamar el cine o séptimo arte.

sábado, 4 de julio de 2009

Buscar

Una de las cosas que tiene que hacer con más o menos frecuencia quien trabaja en algún tema técnico es buscar información para enterarse de cómo se hace algo que no sabe hacer.

En el terreno científico, esa tarea es muy cómoda (especialmente en la era de Google) ya que los artículos explican cómo se hicieron las cosas. Además, en caso de duda se dirige uno al autor y a este no solo no le parece mal sino que se le pone el ego como unas castañuelas.

El camino a la verdad puede resultar bastante más duro en un campo en el que saber algo que los demás ignoran es una ventaja evolutiva, como está comprobando Bliss al intentar averiguar cómo Fulanita, Menganita y Zutanita (fotógrafas estadounidenses que cobran un pastón por sesión) consiguen el acabado x, y ó z de sus fotos. Al contrario que los científicos, Fulanita, Menganita y Zutanita solo están disponibles para consulta previo pago de cantidades absurdas y huelga decir que es un caso de "prometer hasta meter" ya no tienen la menor intención de que se difunda lo que las hace diferentes.

En fin, Bliss, en algún momento darás con alguien que cante. Para que veas que existen, he aquí un párrafo de unos interesantísimos artículos que estoy leyendo sobre la mezcla de música (aquí).

Pongamos un ejemplo de esto último. Hace poco me llegaron las pistas de un gupo punk que habían tenido la posibilidad de grabar en un estudio bastante potente. Las pistas sonaban realmente bien, y en especial las guitarras distorsionadas. Sonaban justo como tienen que sonar en ese estilo, muy afiladas pero sin llegar a hacerse estridentes. El tema es que en unos de los temas más cañeros no lograba encontrar una relación que me gustase entre las guitarras y la voz principal. Si dejaba el sonido que me gustaba en las guitarras no conseguía un buen sonido de voz sin que tuviese que forzar demasiado la ecualización en voces haciendo que estas sonasen demasiado estridentes, pero si ecualizaba las guitarras para que la voz sonase como pretendía las guitarras en las partes donde no había voz perdían esa magia que tenían antes. En un primer momento intenté hacer una prueba automatizando los ecualizadores de las guitarras en los momentos en los que hubiese voz. La cosa no resultó del todo mal, pero me di cuenta de que tendría que echar horas y horas automatizando los ecualizadores, ya que por ejemplo dentro de una misma estrofa, los momentos en los que no había voz las guitarras quedaban fofas. Aparte de esto se notaba bastante que había pasado algo con la ecualización de las guitarras en las partes de la canción donde había voz pero esta no sonaba (por ejemplo entre la pausa de dos frases en una estrofa), por lo que debería hacer miles de automatizaciones si quería que quedase bien. Entonces intenté encontrar la forma en la que esa ecualización se realizase de forma automática únicamente en los precisos momentos donde hubiera voces. Lo que hice fue lo siguiente: hice dos pistas auxiliares estéreo (o pistas de grupo) y mandé a las dos la salida de las pistas de las guitarras rítmicas. En una de ellas inserté un inversor de fase y un ecualizador. En el ecualizador lo que hice fue subir un poco las frecuencias que estaban chocando con la voz y que hacía que la relación entre la voz y las guitarras no me gustara y eliminar mediante filtros paso alto y paso bajo el resto de frecuencias. A continuación del ecualizador inserté una puerta de ruido configurada en cadena lateral, de tal forma que la señal de key fuese la pista de voz principal. Configuré correctamente la puerta de ruido de tal forma que la puerta solo se abriese cuando había señal en la pista de voz. Bajé el fader al mínimo de esa pista auxiliar que tenía el inversor de fase, el ecualizador y la puerta de ruido. Fui subiendo ese fader bajado hasta que vi que cuando aparecía la voz la guitarra ya no molestaba a la voz, pero sin que llegase a apreciar ninguna cosa rara en el sonido de las guitarras. Si habéis llegado a este punto sin volveros locos, pero no entendéis nada de lo que hice, no os preocupéis, vamos a ver con detalle lo que hemos conseguido con todo el tinglado que hemos montado.

Por tanto, gente maja que comparte lo que sabe sí existe, será cuestión de no desanimarse aún :)

viernes, 3 de julio de 2009

Pagar o no pagar, sin alzarse en armas contra un mar de conflictos (o el océano del mal, que dicen ahora que sería la traducción más correcta)

Hay un solo tema en el que Bliss y yo no nos podemos poner de acuerdo, por lo que hemos tenido que ponernos de acuerdo en no hablar de ese tema.

No se trata de si el mal menor es el PP o el PSOE, sino de la siguiente cuestión: Si Fulanito vende copias de un bien cultural X, ¿es ético disfrutar gratuitamente de una copia de X?

Personalmente, me extraña que se dé algún debate al respecto.

-Ayer me regalaron un libro. La verdad es que lo acepté sin ningún escrúpulo moral, a pesar de que me consta que puede conseguirse pagando en las librerías.

-A una alumna de Ciencias del Trabajo le di una copia de la documentación de la asignatura, a pesar de que puede conseguirse pagando en la fotocopiadora de la facultad. En Zaragoza, los alumnos se bajaban el material de la web de la asignatura a pesar de que también lo podían comprar en Reprografía.

-Subo mis artículos a mi blog serio, donde pueden bajarse gratis a pesar de que pueden conseguirse pagando en la web de la revista correspondiente.

-Una vez, a Bliss le escribieron la letra de una canción en un papel, a pesar de que también podía conseguirla pagando por el disco en una tienda (aquí está la prueba de tamaño desliz).

No imagino qué falta de ética puede haber en estas acciones. Son cosas que se han hecho siempre y nadie ha dicho nunca que estuvieran mal.

Pero cogemos una acción indistinguible de las anteriores (bajo mi punto de vista), como es bajarse un disco, y para algunas personas la valoración cambia radicalmente. Bajarse música sin pagar es robar al autor, etc.

Me pregunto por qué bajarse el material docente de la web no es, entonces, robar a la empresa que gestiona el servicio de reprografía.

jueves, 2 de julio de 2009

Productor e intermediario

Supongamos que en Lepe hay una ganadería que "produce" carne ecológica de esa, destinada principalmente a su venta a restaurantes de la capital del país.

¿Cuál es el precio máximo que la comercializadora paga al productor?

Yo se lo digo: 4'75 euros por kilo.

...

¿Cómo? ¿Que vamos a refundar el capitalismo? Ya, ya...

miércoles, 1 de julio de 2009

Deleitarse instruyendo

Este curso lo empecé dando Análisis Matemático en Física, y lo he acabado dando Estadística en Ingeniería Técnica en Telecomunicación y Ciencias del Trabajo. Desde el primer año que di un curso entero, este ha sido el que más he aprendido como profesor, ya que la docencia de las tres asignaturas me ha planteado problemas a resolver.

Especialmente, con los de Ciencias del Trabajo. Se trata de una asignatura encaminada no a cubrir una cierta cantidad de materia de modo general, sino a resolver un solo problema que se les dice el primer día. "Cuando salgáis de aquí, seréis hombres", diría un tópico sargento chusquero del cine; nosotros les decimos: "Cuando hagáis una auditoría, sabréis cuántos documentos tenéis que elegir para inspeccionar, qué conclusión sacar y cómo dar una medida numérica de la fiabilidad de esa decisión (tanto qué posibilidad hay de acusar de fraude a quien solo ha cometido errores, como de no detectar irregularidades sistemáticas escasas pero que sí existen)".

Eso, en la única asignatura de ciencias de la carrera, y con bastante gente en clase de (por ejemplo) 40 años y que han hecho el bachillerato por letras puras.

Es decir: Hola, de lo de multiplicar fracciones no sé si se acuerdan, pero dentro de cuatro meses, a dos horas de clase por semana, van a tener que saber diseñar y resolver contrastes de hipótesis sobre una proporción controlando a la vez los dos tipos de error.

A lo largo del curso, he recibido comentarios casuales de que estaban contentos conmigo, lo que siempre es de agradecer.

Hoy he sacado las notas y me encanta poder decir que ha habido 6 sobresalientes y 14 notables sobre 31 presentados. Por razones logísticas estoy mandando las notas por correo electrónico, y me se cae la baba al leer respuestas como las siguientes:


Felicidades a ti también, por ser tan buen profesor.

***

Muchas gracias Pedro, eres un cielo, que sepas que aunque en clase tenía mucho miedo a la asignatura, cuando me puse a estudiarla la entendí muy bien y me gustó mucho. Me pareció mucho más guapa esta estadística que la del primer cuatrimestre. Esta fue una asignatura muy entretenida de estudiar. Que tengas un buen verano y que pena no volver a tenerte de profesor porque fue un verdadero placer.

***

Muchísimas gracias por todo y si alguna vez necesitas algo de mí, no dudes en pedírmelo que, si puedo, lo tendrás.


Si es que hay esfuerzos que compensan...

martes, 16 de junio de 2009

10 pr <18

Hace tiempo vi en el blog de Pseudópodo que se había elaborado una lista de "10 libros para leer antes de los 18 años", nada menos que consultando a grandes mentes como la menestra de kultura de entonces.

Mi sorpresa fue que todos los encuestados entendían "diez libros" como diez novelas, y no cualesquiera sino de las que convencieran al menor de que leer es entretenido.

Así que me puse a elaborar mi propia lista. ¿Qué tipo de libros creía yo que sería importante leer antes de los 18? Ojo, no digo que fuera importante que todo el mundo los leyera (que huelga decir que no lo es), sino que, antes de que a uno se le cierre definitivamente la fontanela, le harán más efecto y por tanto le servirán de verdad más allá del momento de terminar el libro.

Mi lista, por orden alfabético de los autores, sería la siguiente:


1. La evolución de la Física (Albert Einstein y Leopold Infeld). Gracias a este libro comprendí lo que es la ciencia, y la importancia de distinguir entre los modelos y la realidad, y de tener en cuenta los preconceptos desde los que se analizan las cosas. He leído decenas y decenas de libros de divulgación científica, y en ningún otro me ha hecho "clic" la cabeza y he pensado: "Ahora me doy cuenta". Utilísimo para contrarrestar la enseñanza formulística de la ciencia.

2. Seguro que bromea, Sr. Feynman (Richard Feynman). Muy divertido libro de anécdotas del físico Richard Feynman (como reconoce la contraportada, el único hombre que ha recibido el Premio Nobel tras haber sido declarado deficiente mental por el ejército de EE.UU.) Feynman personifica el placer del descubrimiento y de adentrarse desprejuiciadamente más allá de lo que uno conoce.

3. Gödel, Escher, Bach (Douglas Hofstadter). Si algo agradezco es haber podido tragarme este inabarcable volumen una vez a los 14 (sin mucho aprovechamiento) y luego a los 16 (ya cogiendo la idea mejor). Me hace gracia que, en la introducción de la (segunda) edición española, Hofstadter cuenta que, habiendo puesto sus manos en el CV del traductor (de la primera), este destaca GEB hablando de "la variedad de temas que conjuga: inteligencia humana e inteligencia artificial, alcances y límites de los sistemas formales, las paradojas radicales del lenguaje y del pensamiento, la omnipresencia de la recursividad y del isomorfismo en toda exigencia cognoscitiva, problemas y aporías actuales de la filosofía de la ciencia, la significación como problema, todo ello a través de la exposición y análisis de cuestiones concretas que plantean la física subatómica, la biología molecular, las ciencias de la computación, las matemáticas euclidianas y no euclidianas, las lógicas proposicionales, la plástica, la música, etc." Lo que me convierte en un ejemplar de niño especialmente masoquista :)

4. De lo espiritual en el arte (Wassily Kandinsky). En este manifiesto, Kandinsky se explaya sobre el arte abstracto, examinando la pintura desde el punto de vista del efecto que produce sobre el espectador. Hoy, que vivimos sometidos a la publicidad y por tanto rodeados de estímulos cuidadosamente diseñados para provocarnos reacciones, sus reflexiones parecen ingenuas (y el que se encuadrasen en un proyecto de profundización espiritual, irónico). Pero es muy instructivo leer el texto poniéndonos en la piel de un artista para quien las destrezas técnicas básicas en arte pueden ser (qué se yo) la obtención de los tonos sutiles presentes en la naturaleza o la representación del espacio mediante la perspectiva. El pintar algo amarillo o azul, o de forma redonda o puntiaguda no porque el mundo sea así sino porque se busca la inmediatez de un mensaje emocional (o espiritual, que diría él) se nos presenta entonces tan escandaloso como es: dar la espalda a una centenaria tradición de técnicas conquistadas para partir desde cero.

5. 1984 (George Orwell). Escrito en 1948, anticipa el futuro (nuestro presente) con total clarividencia... excepto en el detalle de que no nos obligan a hacer gimnasia por las mañanas. La sumisión de una indefensa población por los poderes públicos, basada en la explotación sistemática por una elite, superior no sólo en cantidad de poder, en capacidad de control, en calidad de información o en voluntad deshumanizadora, sino en potencia intelectual.

6. Matrimonio y moral (Bertrand Russell). Russell es mi segundo filósofo favorito, después de Ortega (valoro a los filósofos por orden de diversión). Este es un librito escrito probablemente por dinero, por ejemplo para financiar el colegio que fundó para poder ocuparse de la enseñanza de sus hijos o por cualquier otra causa. Su rasgo principal es mostrar que el tema del ayuntamiento y otros relacionados se prestan a la reflexión y a la observación sociológica y antropológica. Las ideas expuestas terminaron llevándole a ser juzgado y condenado en EE.UU. como "indigno de dar clase en la Universidad de Nueva York". Por suerte, hoy no asustan a nadie, aunque no necesariamente por ello nos resultan más convincentes.

7. La lucha de clases en el mundo griego antiguo (Geoffrey de Ste. Croix). Ah, pero... ¿había clases en el mundo griego antiguo? Poco importa, ya que, una vez superada la primera parte (apta sólo para profesionales) en la que se plantea la metodología y se justifica un estudio marxista o marxiano de Grecia y Roma, este enorme trabajo de Ste. Croix se impone al lector como fascinante, provocativo, denso y revelador. Todo lo contrario de la "H"istoria vista en los libros de texto escolares (en general, cualquier cosa se presenta en los libros de texto escolares de la misma forma).

8. La primera y la última humanidad (Olaf Stapledon). Esta "novela" relata la historia de la raza humana a lo largo de 2000 millones de años: sucesivos ciclos de ascenso y caída en los que se aprecia que lo que hoy es una virtud mañana será un impedimento para la supervivencia. Además de cuestionarse el significado de la ética humana a escala temporal evolutiva, Stapledon tantea en esta obra con una visión moderna, científica, del mito, lo que llevaría a cabo en la aún más ambiciosa El hacedor de estrellas.

9. La concepción semántica de la verdad y los fundamentos de la Semántica (Alfred Tarski), Dos dogmas del empirismo (Willard Quine) y Verdad y conocimiento: una teoría de la coherencia (Donald Davidson). No un libro, obviamente, sino tres artículos de tres señores con la cabeza amueblada, en torno a la terna verdad - significado - conocimiento. En general me parece inútil ocuparse de la filosofía antes de la edad adulta, y de la "F"ilosofía en cualquier momento; pero el pensamiento cuidadoso hay que cultivarlo.



Faltan muchos libros mejores que estos, como mal lector yo sólo puedo poner los que he leído.

viernes, 12 de junio de 2009

Enlace

Me manda Bliss esta recopilación de 40 fotos atrucadas en el Potochó.

Aunque el nivel es variable, hay algunas sorprendentes como esta. (Para verla más grande, pinchar a la izquierda en "Full view".)

lunes, 1 de junio de 2009

La sociología, un arma cargada de futuro

Buscando en Google:

"car": 997 millones de páginas
"house": 1200 millones de páginas
"country": 1330 millones de páginas
"man": 1410 millones de páginas
"life": 1700 millones de páginas
"world": 2160 millones de páginas
"google": 2670 millones de páginas

Ejercicio: subrayen la palabra "patata" y discutan sobre ella con su compañero.

Postdata curiosa:

"iPod": 340 millones de páginas
"religion": 320 millones de páginas