viernes 20 de enero de 2012

La evolución, en palabras

Así es el mundo del periodismo: por la tarde se habla de que si el apagón de webs contra la SOPA, y por la noche el cierre de Megaupload -con esa sincronización temporal tan curiosa- hace olvidar a los radicales pro-cultura, supongo que antes o después los llamarán así.

El cierre de Megaupload estaba cantado. Para una empresa que opera en la frontera de la legalidad, amparándose en vacíos legales, salir en los periódicos es lo peor que puede pasar. Y Megaupload y su servicio de streaming hermano Megavideo estaban en el punto de mira mediático. Me sorprendería descubrir que no se había mencionado nunca a Megaupload en Extremadura Hoy, por ejemplo.

Por eso es fascinante que, desde hace al menos 2-3 meses, se hubiera notado un drástico cambio en los hábitos de quienes suben series o películas, habiendo abandonado Megaupload muy claramente. Es decir, que la red ya había reaccionado al cierre de Megaupload antes de que ocurriera.

No solo había reaccionado a la inminencia del cierre, sino que, como voy a explicar, ya venía reaccionando desde tiempo antes al hecho evidente de que antes o después se cerraría Megaupload. Nos dicen que Megaupload era una conspiración criminal contra los derechos de autor, que ha causado daños por 386 millones de dólares a la industria. Que era una de las webs con mayor tráfico del planeta; en algún periódico han dicho que el 4% del tráfico total de la red (una cifra que espero que sea absurda, porque, si no lo es, ¿a qué espera la industria para crear su propio Megaupload?). Que tenía mil millones de usuarios, dos millones y medio en España.

¿Y quién creó ese mastodonte? Pues lo que yo voy a defender es que Megaupload fue creado por la lucha anti-piratería. No que detrás de la empresa Megaupload estén ejecutivos de la Sony o agentes del FBI, sino que detrás del fenómeno Megaupload está una incomprensión profunda de Internet que les ha llevado a poner el fertilizante en el terreno en que ha crecido la empresa.

Para entender esto debemos remontarnos a Rapidshare. Un día, Rapidshare estuvo en el nº1 de los servicios de almacenaje de archivos. Inevitablemente, cuando Rapidshare llegó a los periódicos la lucha anti-piratería se fijó en ellos; o bien, cuando la lucha anti-piratería se fijó en Rapidshare, en las redacciones de los periódicos aprendieron su nombre. Al principio, Rapidshare explicó que cumplía rigurosamente la legislación alemana, y por tanto que lo que dijeran desde EE.UU. les daba lo mismo. Es decir: que los usuarios se comprometían a no subir ficheros de los que no fueran propietarios, y que ellos borraban las cuentas de los usuarios infractores en cuanto las descubrían. Pero, al final, Rapidshare cedió a la presión y prefirió un negocio de un perfil más bajo manteniendo el servicio de almacenaje que daba a empresas, a luchar contra el lobby anti-descargas.

La forma de utilizar un servicio de almacenaje para poner a disposición ajena obras es evidente: Fulanito se crea una cuenta, sube la obra y publica la dirección de la página donde está archivada; todo el que conozca esa información puede acceder a esa página y bajarse el archivo. Rapidshare no inventó ese servicio, simplemente era el más popular.

Y las preguntas que debemos hacernos son tres:
-Qué características tenía el servicio de Rapidshare para ser más popular que la competencia.
-Qué características tenía Megaupload en ese momento.
-Qué ocurrió cuando la inmensa mayoría de las obras alojadas en Rapidshare se desvanecieron en la nada.

¿Por qué Rapidshare era popular? Fácil: la velocidad de descarga era mayor que con la competencia, y el tamaño máximo de los archivos era 200 Mb. Desde el punto de vista de la difusión de música, que era el tema en ese momento, Rapidshare era el alojamiento de elección de un disco largo o en buena calidad. Incluso un episodio de una serie comprimido con una calidad horrorosa cabe en 200 Mb.

¿A pesar de qué era popular Rapidshare? A pesar de que, al ser el servicio con más tráfico, hacía molesto no ser cliente de pago: para bajar, había que esperar un retardo de 2 minutos y tras descargar un archivo estabas hasta 90 minutos sin poder descargar; y para subir, si no eras usuario de pago te borrarían el archivo al cabo de un mes sin ser descargado.

¿Qué ofrecía Megaupload entonces? Una velocidad muchísimo más lenta, un tamaño máximo de 100 Mb por archivo, y un cupo máximo de unos 300 Mb de descarga al día (no siendo cliente de pago). Megaupload era indistinguible de muchísimos otros servicios, no tenía nada de especial. Tenía la ventaja de que, en caso de corte de conectividad, podías reiniciar la descarga justo a continuación, sin esperar hora y media; pero muchos otros ofrecían lo mismo y, aun así, era Rapidshare por un lado y luego todos los demás.

Y la pregunta clave es qué ocurrió cuando se creó artificialmente el vacío de poder, cuando miles de archivos que estaban en Rapidshare fueron borrados casi de un día para otro, dejando la red llena de enlaces apuntando al mensaje "Este archivo ha sido eliminado por violación de los términos de servicio".

Primero, que la gente que había subido esos archivos tuvo que volver a subirlos a otro sitio. Y segundo, que no le pareció agradable porque es un gasto de tiempo, y por eso apareció el modelo de negocio consistente en la subida de archivos a múltiples servicios de almacenaje. Es decir, en lugar de subir el archivo a Fulanit o a Menganit o a Zutanit, aparece la empresa Multiperenganit. Se sube el archivo a Multiperenganit, ves la publicidad que te pone Multiperenganit, y Multiperanganit, de forma automatizada, sube el archivo a Fulanit, a Menganit, y a Zutanit. Multiperenganit te da una dirección donde ya no está el archivo sino (publicidad y) los enlaces a Fulanit, a Menganit, y a Zutanit. ¿Que Fulanit borra el archivo? Ya no hay que preocuparse, sigue estando en Menganit y en Zutanit. Es simplemente otra capa interpuesta con publicidad, a cambio de la comodidad de no tener que subir el archivo a varios servidores personalmente.

Por eso, el que cierren Megaupload, incluso considerando que el volumen de obras subidas ilegalmente es con seguridad muchísimo superior al que tuvo Rapidshare en su día, va a tener un efecto muchísimo menor. Porque todo lo que estaba en Megaupload a través de subidas sistemáticas, está también en Fileserve, o en doce sitios más. Y porque donde antes te darían un enlace al episodio 8 de la 4ª temporada de Fringe, ahora te dan 24 enlaces. En el peor caso el descargador copia los 24 a su gestor de descargas y se olvida del tema, el gestor los prueba uno por uno, y una vez uno funciona ya no intenta descargarlo de los demás.

La disminución del coste del espacio de almacenaje hace que a la amenaza de borrar archivos se responda con la redundancia, almacenándolos en múltiples sitios o incluso en el mismo sitio con cuentas de usuario distintas, lo cual multiplica el volumen de tráfico y multiplica los beneficios de esas empresas, porque de cada archivo hay múltiples empresas que albergan una copia.

Al deshacerse de Rapidshare, crearon las condiciones bajo las cuales los mismos efectos no van a repetirse. La característica principal de la red es la adaptabilidad, y es imposible que funcione la estrategia de "Voy a echar abajo Fulanit, y si luego mi problema es Menganit echaré abajo Menganit, y si luego mi problema pasa a ser Zutanit, echaré abajo Zutanit".

El lobby anti-descargas, por alguna razón que no entiendo, no vio que su mejor amigo era la posición dominante de Rapidshare. Que estábamos todos acostumbrados a usar Rapidshare y, por tanto, la propia gran popularidad de Rapidshare bloqueaba los intentos de otras empresas de hacerse populares invirtiendo para ofrecer mejores condiciones. Al igual que la propia popularidad de Google disuade a cualquiera de invertir para competir con Google en prestaciones, y al igual que, si mañana cerrasen Facebook, habría bofetadas por ofrecer una red social sin los evidentes defectos de Facebook. Ahora da igual que la ofrezcan o no, porque nadie se va a ir de Facebook sin que lo hagan también todos sus amigos.

Así, al quitarse la industria del ocio de enmedio a Rapidshare, Megaupload ganó la batalla por el nº1 por la simple estrategia de correr a ofrecer más que las demás. Aumentó la velocidad y quitó la restricción a 100 Mb, lo que abrió la posibilidad de la descarga directa de episodios de series en buena calidad y de películas, con un solo enlace (antes había que dividir el archivo en trozos, bajárselos independientemente, abrirlos con el compresor y descomprimirlos en un solo archivo; y si eran 9 trozos y resulta que uno estaba borrado, los otros 8 no servían para nada). Aumentó mucho el cupo máximo de descargas diarias, quizá está en 2 Gb o algo así (?) si es que sigue existiendo.

En suma: al acabar la percibida amenaza de Rapidshare a los derechos de autor, lo que se consiguió fue:
a) Multiplicar el tráfico con el que se pretendía acabar.
b) Ofrecer a los usuarios de P2P una alternativa en pie de igualdad a través de las descargas directas. Mucha gente dejó el P2P por imperativo legal o por salirse del punto de mira.
c) Facilitar el encontrar "el material" y hacer la búsqueda menos vulnerable al borrado de enlaces.
d) Hacer más cómoda y más rápida su descarga.
e) Dificultar que otra operación idéntica surtiera el mismo efecto disuasorio que la primera vez.

Por eso digo que el fenómeno Megaupload lo han creado los que echaron de la carretera a Rapidshare. Y en cuanto se pose el polvo sabremos quién es el que va a correr a ofrecer más de lo que ofrecía Megaupload para ocupar el nº1.

Lo que no es fácil de entender es qué les importa que la empresa que explote ese nicho se llame Rapidshare, Megaupload o Fulanit. Acabar con la empresa no acabará con el nicho. Tendrán que tratar con el hecho de que esas empresas tienen una demanda, y que, si no quieren explotar ellos esa demanda, otros lo harán.

A lo mejor los 186 millones de dólares que se supone que ha hecho Megaupload es una cantidad ridícula para Hollywood y no les merece la pena esforzarse por esa calderilla.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Enlace

Un enlace francamente interesante que he encontrado buscando otra cosa. Es un artículo aparecido en The Atlantic Monthly en junio de 2000 sobre la posible influencia en el Unabomber de su estancia como estudante en Harvard.

Para los jóvenes de la casa, el Unabomber fue un terrorista que eludió durante varios lustros al FBI mientras enviaba paquetes bomba a, típicamente, profesores universitarios. Cuando yo estaba en el último año de carrera, fue noticia mundial al conseguir que el New York Times y el Washington Post publicasen un tocho de manifiesto con sus ideas, a cambio de jubilarse. Resultó que su hermano, al ver el manifiesto, le reconoció y le denunció al FBI, y así le pillaron.

He ahí por qué el manual del terrorista recomienda en la página 3 ser hijo único.

El Unabomber se llama(ba) Theodore Kaczynski, era matemático y no solo tenía un cociente intelectual de 167 y había entrado en Harvard a los 16 años, sino que fue profesor universitario en Berkeley antes de abandonar la civilización y ponerse a hacer bombas.

En Harvard, Kaczynski fue sujeto de experimentos psicológicos de los que se hacían en aquella época (como aquellos famosos de hacer creer al sujeto que está administrando una corriente eléctrica peligrosa a otra persona, o de dividir el grupo aleatoriamente en guardias y prisioneros, y ver lo que pasa). En este caso se pedía a los sujetos que proporcionaran una completísima información sobre sí mismos y que escribieran su filosofía de vida y sus ilusiones para el futuro. Después se les citaba para, supuestamente, debatir esas ideas con otro estudiante. Al llegar, esencialmente les ataban a una silla y les ponían bajo la lámpara mientras un profesional de la abogacía usaba la información que habían dado para echar abajo sus creencias. Ahora digo yo: hay que ser hijoputa para pensar estos experimentos. Resulta que el responsable del estudio había diseñado técnicas de interrogatorio para los servicios secretos americanos.

La tesis del artículo es que Kaczynski llegó normal a Harvard, aunque habiendo sufrido problemas familiares. Allí, nos cuentan, los alumnos seguían un programa mixto letras-ciencias en que los profesores eran relativistas para quienes la ciencia amenaza a la humanidad los unos, y cientificistas de los del progreso infinito imposible de detener los otros. Este ambiente intelectual, unido a la menor madurez de Kaczynski por su edad, y los presuntos efectos psicológicos del cruel experimento, habrían alimentado las ideas del manifiesto (hay que destruir la sociedad industrial, etc.)

Lo cierto es que parte del material es periodísticamente muy bueno, como la carta de recomendación para Harvard escrita por su tutora del instituto, para quien "De todos los jóvenes con los que he trabajado, creo que Ted es uno de los que tienen mayores contribuciones que hacer a la sociedad. Es reflexivo, sensible, y profundamente consciente de sus responsabilidades para con la sociedad". Ahí es nada.

martes 20 de diciembre de 2011

Historia de 784000 euros

Pues nada, podemos leer en El Comercio que en primera instancia los juzgados han dado la razón a la Universidad de Oviedo en el ya celebérrimo conflicto sobre la más famosa aún parcela de la Semana Negra.

Eso sí, a ver si El Comercio rectifica todas las veces que dijo que era una parcela "colindante con el campus" cuando está justo entre la Escuela de Marina Civil y la Escuela Politécnica.

784000 euros gastados en acondicionar una parcela que no sabes si es tuya (o que sabes que no es tuya, no lo sé) con el único fin de que la disfrute un evento organizado por una asociación privada que, aun así, después supimos que le costaba al ayuntamiento del orden de otros 300000 euros al año.

sábado 26 de noviembre de 2011

Rosetta

"Creo que estamos en un momento en el que el que gane tiene que ganar, tiene que ganar y ganando tiene que ganar la autoridad."
Declaraciones literales de alguien del PSOE que acabo de oír en la radio.

¡Chúpate esa, Champollion!

domingo 20 de noviembre de 2011

Pequeño problema

En El País llevan una temporada larga proponiendo un problema cada semana. Me he cruzado con el último y está entretenido. Consiste en encontrar el menor número primo mayor que 100 para el que existe otro número natural distinto que cumpla que las medias aritmética, geométrica y armónica de los son sean las tres enteras. Más definiciones y un vídeo explicativo pueden encontrarse en la web del problema. Aprovecho para divulgar un poco. No hay una sola forma de calcular la media de dos o más números, ya que algunas situaciones no se corresponden con la media aritmética de toda la vida. Dos amigos fumadores se encuentran. Uno lleva encima 4 cigarrillos y el otro 8. La media es 6, ¿por qué? Porque es la cantidad que hace que, si llevaran tantos cigarrillos el uno como el otro, el total (12) sería el mismo. En este caso 6 es la media artimética: 4 más 8, partido por 2. Una inversión hecha hace dos años nos ha rentado el 3% el primer año y el 4% el segundo año. ¿Cuál sería la rentabilidad "media"? La media aritmética es el 3'5%, en cambio la rentabilidad que, si hubiera sido igual los dos años, nos daría el mismo beneficio final, no es el 3'5% sino el 3'464%. En este caso, la idea de "si todos fueran iguales, cuánto tendría que aportar cada uno para obtener el mismo total" es la media geométrica. Otro ejemplo: nos vamos en coche a pasar el fin de semana en una casa rural. Salimos de la ciudad por autovía a 120 km/h. Cuando hemos recorrido la mitad de la distancia, salimos de la autovía a una carretera por la que circulamos a 60 km/h. La velocidad media de todo el trayecto es de 80 km/h. (No, no es de 90 km/h.) 80 es la media armónica de 60 y 120. Otra situación en la que aparece la media armónica es en los problemas "de grifos" o "de albañiles" que se hacían en nuestra época. Dos albañiles tienen que levantar una pared cada uno. El primer, trabajando solo, levanta una pared en 2 horas. El otro, más lento, tarda 3 horas. Si se ponen a hacer toda la tarea juntos, en lugar de cada uno su pared, ¿cuánto tardarían en acabar? (Es decir, cuánto tiempo tendría que aportar cada uno para que, aportando por igual, el resultado final fuera el mismo.) La respuesta no es dos horas y media (media aritmética) sino dos horas y veinticuatro minutos (media armónica). Suponiendo que no se paren a hablar de fútbol...

martes 15 de noviembre de 2011

Cosas que pasan

Unos alumnos míos tienen que hacer una práctica en la que necesitan generar números aleatorios (cada número representa una factura). Ayer les di el enunciado y les dije que, si no estaban convencidos de haberlos hecho correctamente, me mandaran la hoja de Excel para que le echara un vistazo. Ya me ha llegado la primera lista de números. Me digo: ¿cómo compruebo razonablemente si lo ha hecho bien, cuando en el documento no queda rastro de las fórmulas que ha utilizado? Fácil, pensé: como ha usado el generador de números aleatorios de Excel, basta que haga la media de todos sus números de factura y tendrá que ser cercana al punto medio del lote de facturas con el que estamos trabajando (lo que tienen que hacer es coger una muestra de facturas al azar). Lo hago y me sale muy distinto. Pienso: habrá metido los datos mal. Hago el mínimo y el máximo de sus números de factura. Me salen muy cercanos al principio y el final del lote, así que no lo ha hecho mal. Echo unas cuentas y me sale que la media de su muestra se separa del centro del lote en 9'5 sigmas. Para los que saben lo que digo: Sí, sí, 9'5, nada menos. Para los que no: la sigma es una letra griega (claro) que representa la desviación típica. Lo importante es que con la suerte necesaria para que ocurra un suceso a 9'5 sigmas, uno puede ganar los Euromillones dos semanas seguidas. Tenemos dos opciones: a) Laura es la persona más afortunada del universo. b) El generador de números aleatorios del Excel es una patata. No sé si lo han cambiado a peor en el Excel 2007, el de las versiones anteriores no era nada bueno pero nunca había sido consciente de que fuera tan malo. Seguiremos informando conforme me vayan llegando más listas de números aleatorios.

jueves 20 de octubre de 2011

Patrones ocultos

El mundo es un sitio raro.

Cuando tenía 16 años, en clase de Geografía tuvimos que hacer por grupos un trabajo sobre algo que se nos ocurriera. En mi grupo había dos de mi barrio y ninguna propuesta alternativa, por lo que ese fue nuestro tema.

La Calzada es el barrio más populoso de Gijón. Fue el último barrio obrero en surgir de la explosión industrial de la ciudad a fines del XIX, por tanto no sorprende su cercanía al puerto. Hasta entrados los 50 sobrevivieron poblados para trabajadores en condiciones indignas, incluso sin agua corriente. Con la reconversión de los primeros 80 empezó a desaparecer la industria, hoy casi inexistente; todo eso ocurrió durante mi infancia... finalmente, en los terrenos de Gijón Fabril pusieron un Carrefour y un complejo de ocio de la cadena Yelmo. Quedan como fantasma onírico los nombres de zonas como las casas de La Algodonera, las de La Sombrerera, El Cerillero, La Estrella (dos edificios con tal forma levantados en el solar de la cervecera La Estrella de Gijón).

La Calzada es un barrio obrero, digo. La iglesia de Fátima fue muchos años una especie de barracón provisional (muchos años: poco provisional) y, durante la construcción del edificio definitivo, la misa se ofició en la sede del Partido Comunista. Vamos, obrero total. El Padre Feijóo también figuró en buen lugar en aquellas listas de los peores institutos de España, o era los más peligrosos, no lo sé; supongo que por iniciativa municipal para chupar del Estado dineros por zona problemática. Que claro que lo sería, en la época de la cosa de la droga, porque los niños son unos egoístas y no quieren compartir los parques.

Cuando hicimos el trabajo pensamos que conseguir datos sobre el barrio para comparar con otras zonas de Gijón sería fácil. De hecho no fue así. Entre lo poco que conseguimos, que tampoco estaría muy actualizado, lo que más me sorprendió fue la enorme diferencia en cantidad de titulados universitarios (y no para bien, claro). Apenas los había en esas estadísticas, y digo "apenas" muy literalmente. El número era asombrosamente cercano a 0.

Intentando explicarlo me acordé de la cantidad de libros de texto de cursos superiores con los que me había ido haciendo de niño por el simple procedimiento de bajar la basura (se dejaba delante del portal para que la recogieran, no había cubos ni nada).

Curiosamente, a la vez La Calzada era un lugar muy distinto. Teníamos la biblioteca con mayor ratio de préstamos por habitante de Asturias, y también un ramillete de minúsculas escuelas infantiles privadas -con las que el largo gobierno del PSOE acabó eficazmente-.

Hasta 5º curso, mi hermano y yo fuimos a un colegio que solo tenía dos profesoras y dos aulas. Trato personalizado (me enseñaron a hacer raíces cúbicas, o el volumen del icosaedro, a los 9) y asistir a las lecciones de los mayores, algo posible gracias a una creencia suficientemente extendida en la falta de calidad de los colegios públicos del barrio (no entro en si sí o si no). Como los libros de texto "de mayores" gratis, sin más que cogerlos de la basura, posible gracias a que no había cubos de basura. Ahí hay una pauta oculta paradójica que no acierto a completar pero que ha tenido gran influencia en mi vida.

Y añado a la mezcla: una biblioteca pública excelente. Para marcar el nivel diremos que tenían en las baldas un ejemplar del Loève, que recoge toda la teoría de la probabilidad conocida por el ser humano hasta los años 50. La Wikipedia, medio siglo después de su publicación, aún lo llama "one of the best known textbooks on measure-theoretic probability theory". No sé cómo pudo acabar allí, claro, pero estaba allí.

Llevo unos días dando vueltas a esto porque ahora estoy dando clase en la Facultad de Comercio, y por puro azar he visto a un vicedecano entrar en su despacho, y resulta que es un chico más o menos de mi edad que vivía a menos de 50 metros de mi casa. Se une a una subdirectora de la Escuela Politécnica de Ingeniería, que también viene a ser de mi edad y vivía en mi calle, a menos de 50 metros de mi casa.

De mi portal, un único portal, han salido entre la gente de mi edad dos médicas, un químico que está en la universidad de Warwick y tiene 3 artículos en revistas del grupo Nature (no sé si son buenas o malas) y varios premios al mejor póster en congresos, y un matemático confuso.

El Sr.R también ganó sus premios al mejor póster antes de irse a la empresa privada; y, hablando del tema, Sr.R, sepa que a Pisonero le han dado el Premio al Investigador Novel en Física Experimental de la RSEF, aparte del premio Nosequé que le dieron en Japón hace un par de años. Otro de la misma zona y de la misma edad.

Tiene que tener alguna explicación, y no me refiero a una del tipo "es un gran éxito del sistema estatal de becas", sino a una seria. De las que valdría la pena desenterrar con esfuerzo para sacar conclusiones.

¿Qué factores han confluido en La Calzada en estas décadas? Por ejemplo, gran parte de la gente que llegó al barrio hacia 1975 -como mis padres- volvían de la emigración; ¿implica eso una prevalencia mayor de una ética del trabajo duro? ¿La durísima reconversión industrial llevó a más padres a pensar que el factor decisivo en el futuro de sus hijos sería una buena educación? ¿El ambiente ultracompetitivo de un barrio obrero resulta ser un caldo de cultivo para carreras científicas?

¿Cuál es el entrelazamiento de factores que ha dado lugar a esta transformación? Que, ojo, a lo mejor no tiene nada de especial y ha ocurrido de hecho por toda España.

En fin, no tengo claro cuáles son las respuestas. ¡Ni siquiera tengo claro cuáles son las preguntas! Pero no creo que el Estado se vaya a gastar dinero en encontrarlas, por valiosas que pudieran ser :(

jueves 13 de octubre de 2011

Divagación sin mucho interés, la verdad

Pues nada, he abierto otro blog para enlazar textos interesantes sobre (no "de") ciencia-ficción. Como sé que hay lectores de este blog que comparten ese vicio, aquí queda dicho :)

La afición a la CF es algo difícil de explicar. Por ejemplo, hay un antiguo relato de Szilárd en el que se descubre que la financiación de proyectos científicos está en manos de extraterrestres infiltrados que han encontrado ahí la forma de que la humanidad no progrese y sea una futura amenaza para ellos. Aunque podemos remitirnos a Los viajes de Gulliver p.ej. (sátira con seres fantásticos), no es fácil que el tipo de sensibilidad que popularmente asignamos a los literatos generase ese argumento.

En cambio, incluso en un relato anecdótico como este vemos algunos rasgos habituales en la CF:
-El foco apuntando a la ciencia: su mundo, los científicos, sus implicaciones, etc.
-La humanidad como personaje.
-La ganancia de poder expresivo. Respecto a este punto, Szilárd podría haber escrito un relato en el que se descubre que la financiación de proyectos científicos está en manos de una burocracia inepta cuyos intereses no coinciden con los de los científicos. O en las de una casta de espías saboteadores. El elegir extraterrestres allana algunos problemas de comunicación con el lector: primero, los espías son verosímiles, lo que diluye el sarcasmo al provocar en el lector la inquietud de si algo así podría estar pasando realmente. Y segundo, los extraterrestres acentúan el sentimiento clave canalizado por el relato: el de repudio.

Podemos comprender a los extraterrestres de Szilárd: siguen un plan racional e inteligente, con una motivación conectada lógicamente a sus actos. Los efectos de la burocracia que se satiriza son idénticos, pero totalmente ilógicos y en conflicto directo con su motivación declarada. Esa irracionalidad nos es mucho más ajena: eso hace a los burócratas y a la estructura burocrática mucho menos humana que los extraterrestres que en la ficción son evidentemente no humanos. De ahí que se sobrepase el sarcasmo o la sátira hacia el terreno del repudio, declarándoles fuera de la esfera humana.

Lo más interesante es que uno, sobre la base del texto, puede repensar la realidad saliéndose de los canales neuronales de siempre: puede jugar con las consecuencias lógicas de lo leído sin pasar por la parte del cerebro que le recuerda la declaración de los derechos humanos y literalmente le impediría concebir la burocracia como in-humana en sentido literal. Sea esa o no la lectura pretendida por Szilárd, quien probablemente solo quería echarse unas risas o aliviar una frustración recurrente.

En realidad, esta es la realización libre de una de las grandes potencias de la literatura: ofrecer al lector una visión del mundo y de nosotros mismos codificada en la estructura de una historia. Al aumentar los elementos utilizables en la construcción de la historia mientras permanece la exigencia de coherencia lógica, se pueden presentar más fácilmente muchas combinaciones de temas que, en el marco de la (comillas) "narrativa normal" supondrían vencer grandes obstáculos.

Un ejemplo que me gusta es Flores para Algernon, de Daniel Keyes. Es un buen ejercicio tratar de pensar cuánto costaría trasvasar su contenido a una novela que no fuera de ciencia-ficción. Algunos de los temas que se tocan en ella son:
-La ética de la investigación biomédica
-El ejercicio del poder en las relaciones sociales
-La futilidad del intelecto
-La inevitabilidad de la decadencia y la imposibilidad de arbitrar el propio destino

Se puede escribir otra novela con estos temas, pero no sería fácil reproducir con la misma economía las líneas unificadoras y los enlaces, resonancias y paralelos que se establecen entre ellos.

La novela se presenta como el diario o sucesión de "informes de progreso" de Charlie, un deficiente mental sometido a un tratamiento experimental que podría convertirle en un genio. Incapaz de percibir el hilván de los acontecimientos, la supervivencia de Charlie depende literalmente de la benevolencia de quienes le rodean. En general, él es razonablemente feliz y cree que son excelentes personas que le profesan una bella amistad. Conforme el tratamiento avance, entenderá con creciente amargura que esas relaciones eran de un signo totalmente distinto y se basaban en su indefensión frente a lo que las personas "normales" quisieran hacerle creer. Al alcanzar una inteligencia media se da cuenta de que siempre había estado solo, aunque es ahora cuando puede verlo. Y cuando rebasa a los propios directores del experimento, puede verlos por lo que son, unos oportunistas que se dejaron la ética en el bolsillo de la otra chaqueta. Pero esta soledad intelectualizada es sutilmente distinta, ya que el haber alcanzado un nivel en el que nadie puede manipularle le deja sin autoridades, sin guías y sin saber en qué consiste vivir. Charlie, que ha sido siempre como Algernon -el ratón del laboratorio que recorre un laberinto- se encuentra sobre una superficie vacía, sin pasillos dispuestos para él y por lo mismo sin saber hacia dónde dirigirse. Además, Algernon, al que se había sometido al mismo tratamiento (volviéndose un superratón), revierte a su estado anterior y muere, lo que pone a Charlie en una situación nada halagüeña. Aparentemente ha ganado control sobre su destino, pero en realidad ese poder sobre el día a día le es inútil a escala vital, estando condenado a perder sus facultades y probablemente morir igual que Algernon. Finalmente, le llega la anunciada involución de su talento, lo que él, incapaz de retener las abstracciones que había comprendido, vive como un regreso a casa (pues el Charlie nuevamente deficiente ya no experimenta ninguno de los problemas que acuciaban al Charlie genio). La novela concluye con un Charlie nuevamente insouciant que, habiendo "descomprendido" su paralelismo con el ratón, tiernamente propone que alguien se encargue de llevar flores a la tumba de Algernon.

Ah, sí: spoilers :)

El elemento catalizador de CF es, claro, el ficticio tratamiento de potenciación intelectual. Es la piedra maestra sobre la que reposa la cristalización del conjunto de temas e inquietudes de la obra en forma de relato. No es fácil ver por qué el hecho de que tal tratamiento no exista ni haya existido debería impedir a Keyes que monte su historia de forma efectiva y económica.

Más aún, esa falta de correlato real facilita el conseguir la buena percepción lectora de los énfasis pretendidos por el autor. En un mundo en el que esos tratamientos existieran, el lector podría interpretar la novela desde el supuesto razonable de que contiene un mensaje social sobre ellos, o una denuncia de los claroscuros éticos de esa experimentación específica. O podría cuestionar los hechos desde una perspectiva ideológica. Con el distanciamiento que conlleva hablar de lo que sabemos imposible, el autor gana control y claridad en la exposición de temas abstractos y la estructura de relaciones entre ellos.

También puede hablar de lo que le es propio al lector, haciendo en cambio que lo perciba como ajeno y que lo juzgue desde una perspectiva inhabitual.

En todo esto veo enormes ventajas a la CF. Yo no sabría escribir sin esa libertad y esas herramientas -al margen de no saber hacerlo con ellas tampoco. En aquel relato, cosa u objeto que subí una vez, hay un momento en el que la luz de la mañana cae sobre la ciudad, que está enteramente pintada de negro. En esa escena ocurre, en un alto que domina la ciudad, un entierro; se podría pensar que el color negro surge de ahí, baja e inunda toda la vista, que el estado de la ciudad es subjetivo o perceptivo, o alegórico. (Si se entendiera algo, claro.) La fundamentación real es que la escasez energética ha hecho necesario recurrir hasta a absorber la luz del sol para calentar las casas. Es la elección del entierro como marco de la escena lo que es símbolo de la disipación de la energía, y de la entropización "antiprometeica" que invade todo el relato, no al revés. Quiero decir que incluso con relaciones simbólicas "claras" en nuestra cultura, como muerte-negro, me cuesta no verlas a través del prisma sub-cultural de la CF, incluso si eso lleva a invertir la dirección en la que se lee el símbolo: no es el color negro símbolo de la muerte, sino la muerte un significante del cuerpo negro que absorbe toda la energía que recibe.


En fin, por mí seguiría, pero creo que ya he divagado bastante... Que he abierto otro blog.

viernes 30 de septiembre de 2011

6

Resulta que hoy hace el blog seis años. En conmemoración, voy a contar la peor idea que he tenido nunca.

Esto debió de ser en primero de carrera. Volvíamos de clase en el tren, por alguna razón más tarde de lo normal; quizá salíamos de un examen. Todo seguía su curso hasta que el tren se paró en Serín. Pasa el tiempo y no arranca. Se apagan las luces. Se encienden las luces (supongo que se apagan automáticamente tras un tiempo parado). Al final, nos dicen que la catenaria está cortada entre Serín y Monteana, la siguiente estación. Hemos de bajarnos y un autobús vendrá a recogernos para llevarnos a Gijón.

Este es uno de los casos en que uno tiene mucha información y aun así se demuestra que no es la suficiente.

Mi análisis racional fue el siguiente. Si RENFE tenía un autobús, la persona que iba a conducirlo estaría a esa hora en su casa y tendría que ir de allí a Oviedo, coger el autobús e ir hasta Serín, no habiendo ninguna carretera rápida para llegar (en ningún momento me planteé que el autobús pudiera venir de Gijón, que estaba más cerca; eso es ser listo). Por otro lado, si RENFE no tenía un autobús, tendría que localizar una empresa que le hiciera el servicio, la cual a casi las diez de la noche tendría también que sacar a un trabajador de su cena. Así que podíamos esperar sentados por el autobús.

Por otra parte, Serín y Monteana son las estaciones más cercanas de todo el trayecto. Según el horario, había 3 minutos en tren de una a otra; ni siquiera llega a coger velocidad de verdad. De Monteana parte la línea 24 de autobús urbano; sabía que el último salía a las diez y media de la noche, y que cinco minutos después de coger el 24 estaríamos en nuestro barrio y nos dejaría a cada uno incluso más cerca de casa que el tren.

Así que les expliqué al Sr.R y a David todo esto y mi estimación de que no podíamos tardar más de 15-20 minutos en llegar a Monteana andando por la vía, siendo que, al estar la catenaria cortada entre las dos estaciones, era imposible que nos encontráramos con trenes, y también que, al ser estaciones consecutivas entre las que solo pasaba una línea, no podía haber bifurcaciones donde nos perdiésemos.

La verdad es que, dicho así, parece un plan convincente: estaríamos cenando antes de que llegara el autobús de RENFE a recogernos.

Así que echamos a andar por la vía. La luz de la estación fue haciéndose más tenue hasta desaparecer. Durante un rato seguimos teniendo alguna luz de la relativamente cercana carretera, una suerte que terminó por agotarse. Entonces caminar sobre las traviesas se hizo más difícil. Y más lento, aunque al final interiorizamos el paso exacto.

Al cabo de un rato empezamos a oír a los perros. A los perros se sumaron más perros. Alguno ladraba bien cerca de nosotros; seguimos andando. También encontramos animales muertos en la vía... la forma de encontrar algo en la oscuridad es pisándolo o tropezando con ello.

Hubo bifurcaciones. Por suerte, todas en la dirección contraria, así que las vivimos como vías que se unían a nosotros. También hubo un momento en el que tuvimos mucha luz, claro que no pudimos aprovecharla para avanzar porque era un tren que venía hacia nosotros. Saltamos de la vía a un canal de desagüe que por suerte resultó estar seco. Aquí debió de ser cuando terminaron de cagarse en mis muertos, por suerte el ruido del tren era ensordecedor y no les oí.

Al final llegamos a Monteana, claro. Tardamos 37 minutos y para cuando llegamos el autobús de las diez y media (el último) ya había salido. En un bar llamamos por teléfono al padre del Sr.R para que nos viniera a buscar.

Extrañamente, cuando llegó no nos puso ninguna medalla.

sábado 24 de septiembre de 2011

La insoportable sisifidad del ser

Estoy con el (espero) último empujón al tema de la acreditación. Esto consiste esencialmente en meter en un multimegaformulario informático todos tus méritos y hacerte con un justificante por cada uno (o sea, varios cientos) para mandarlo a Madrid a que me digan que soy buen chico y puedo presentarme a las plazas de funcionario que hipotéticamente salgan en el futuro.

La pérdida de tiempo que esto supone es inimaginable.

Llevaba meses sin meterme en la herramienta informática donde hay que introducir los méritos. He estado como 20 minutos para meter un mérito por el que probablemente me darán, como mucho, 0'2 puntos en una escala de 100.

Se trata de haber subido los materiales de una asignatura al repositorio "en abierto" de la universidad. Salió una convocatoria y nos apuntamos. Luego nos mandaron un certificado de haberlo hecho, así que para actualizar el CV lo estaba añadiendo.

El primer problema fue determinar en qué apartado de la "Actividad docente y profesional" tenía que ponerlo. A simple vista no encontraba dónde. Los documentos de "Preguntas frecuentes" y "Preguntas frecuentes sobre el modelo de evaluación" (unas 20 páginas cada uno) no me ayudaron. Finalmente, en las páginas 70-71 del "Principios y orientaciones para la aplicación de los criterios de evaluación" vi que en el apartado "Calidad de la actividad docente" entran los "proyectos de innovación docente en convocatorias públicas competitivas".

Claro, la pregunta es obvia: ¿una convocatoria de tu universidad es una convocatoria pública? Y yo qué sé. ¿Adaptar unos apuntes para subirlos a una web es una innovación docente, en la mente de la ANECA? Pues ni idea.

Ya se imaginan que uno tiene que poner cada cosa en un único sitio, en la categoría donde quiere que se evalúe ese mérito. ¿Será "Calidad de la actividad docente" (nótese el aberrante presupuesto de que participar en un "proyecto de innovación docente" automáticamente aumenta la calidad de tu actividad docente) o en "Otros méritos relacionados con la actividad profesional"? Pues bueno, al final lo he puesto donde me ha dado la gana.

Una vez decidido a ponerlo fuera del apartado "Otros méritos" -que supongo que es lo más recomendable- he tenido que rellenar un montón de campos obligatorios con preguntas absurdas: ¿de qué fecha a qué fecha se realizó el proyecto? Y yo qué cojones sé, señores, si fue hace un año. ¿De esa fecha a esa fecha, cuántos meses van? No, el Estado no tiene programadores que sepan cómo hacer para, teniendo dos fechas, calcular cuántos meses van de una a otra.

Al final he puesto unas fechas inventadas, a ver si creen que llevo un diario de en qué día nos han concedido un "proyecto" de tamaña importancia. No voy a ponerme ahora a buscar el teléfono de Ana para ver si ella tiene a mano el documento de concesión del proyecto, o no lo tiene, o el documento no especifica fechas.

Y más. En "Tipo de convocatoria" pongo "Otros", entonces tengo que "Especificar". También tuve que pararme a pensarlo, al final puse "Interna Universidad de Oviedo (competitiva)", espero que les valga. También tuve que poner que la "Entidad financiadora" era "Universidad de Oviedo" y las "Entidades participantes" eran "Universidad de Oviedo". Confío en que, poniéndolo tres veces, les quede claro.

Finalmente, entre "Investigador principal", "Investigador colaborador" u "Otros", ya me hice el tonto y puse "Investigador colaborador": simplemente, para los proyectos docentes te ponen el mismo formulario que para los de investigación. Vale más dejarlo así que escoger "Otros" y tratar de aclarar que para subir unos apuntes a una web no hace falta investigar nada.

Así que ya tenía todo el formulario completado, le doy a "Guardar" y me salen unas letras en rojo que me dicen que no: que la fecha que he puesto 01-09-2010, comillas, "debe cumplir con la máscara DD/MM/YYYY". ¡Dios de los programadores, maldícelos!


Y esto, así, multiplicado por centenares de veces. Menos mal que el fin se acerca; no me importa tanto si es el fin del formulario, de mi vida o del mundo en general.

sábado 17 de septiembre de 2011

Qué gracia

He encontrado casualmente un artículo relacionado con la investigación de Beatriz Sinova (la doctoranda benjamina del departamento). Cuando la he buscado en Google para mandarle el trabajo, lo que me he encontrado es esto. Eso, y lo mismo en otros periódicos, claro.

Resulta que Bea accedió a la universidad con un 10 perfecto tanto en todas las asignaturas del instituto como en las pruebas de acceso. Y encima es simpática, que es lo peor.

La semana pasada coincidí con ella en el congreso de jóvenes investigadores. Estuve en su presentación, que fue muy sólida. Al final me acerqué a felicitarla y me dijo: "Yo estaba tranquila porque miraba para ti y veía que tenías una sonrisa".

Sin embargo la presentación me dejó un regusto amargo porque me veía a mí mismo como doctorando intentando explicar los difusos a audiencias que ya han prejuzgado que si estás en ese tema es porque no vales para cajero del Mercadona. Ha pasado una docena de años y seguimos en las mismas. Y veo a Beatriz poner los mismos ejemplos básicos que ponía yo, clarísimos, y que las caras que le ponen son las mismas que me ponían a mí.

Es como explicar las reglas del balonmano en un congreso de hinchas del fútbol: al final, uno le dice a otro: "¿Has visto esa gente que dice que se pasan el balón con la mano? ¿Pero no entienden que es falta?".

En fin, que el artículo-entrevista está muy interesante y desde aquí felicitamos retroactivamente a Beatriz.

lunes 12 de septiembre de 2011

Relato de los hechos

Ya toca empezar otro curso. El jueves fue la charla que tenía que dar en el congreso de jóvenes investigadores de la RSME. Allá nos fuimos Bliss y yo; en lugar de salir a la nacional en Burgos, el Tontón nos hizo seguir unos kilómetros hacia Madrid y luego meternos por un camino vecinal para entrar en la nacional... En fin...

El ayuntamiento nos obsequió con un tocho llamado "El libro de la ciudad de Soria", a ver qué hacemos ahora con él. El jueves, la organización llegó tarde, las llaves no abrían la puerta del convento, el portátil del congreso decidió instalar más de 13000 actualizaciones de Windows (literal) y por tanto empezamos "un poco" tarde.

Habló primero Álvaro Pelayo de la Universidad de Princeton, con lo cual a mí me iba a resultar difícil impresionar a nadie y decidí intentar una charla entretenida y fácil de seguir. No sé si lo conseguí, supongo que no. El título era "Probabilidades no aditivas y leyes de los grandes números", que es un tema que a mí me resulta muy curioso e interesante, por lo contradictorio que parece.

Al final, el chairman intentó echarme antes de los 50 minutos; aparentemente, los ordenadores y los fotógrafos están en una categoría superior a los conferenciantes plenarios, ya que esperamos pacientemente a que se instalaran 13000 actualizaciones y luego me cortaron a mí para cumplir el horario de la foto de grupo. En dos palabras: impresentable.

De todas formas, ha sido una experiencia muy graciosa.

domingo 28 de agosto de 2011

Apunte críptico

I distrust the term "plot" (not to mention "theme" and "setting") in discussions of writing: It (and they) refer to an effect a story produces in the reading. But writing is an internal process writers go through (or put themselves through) in front of a blank paper that leaves a detritus of words there. (...) In short, a vocabulary that has grown from a discussion of effects is only of limited use in a discussion of causes.
Así decía Delany en los 70. Seguro que no pensaba en la escritura en términos de "valor añadido" ni de "diferenciarse de la competencia".

jueves 25 de agosto de 2011

Ironía soviética

A.G.Vitushkin, en Mathematical Events of the Twentieth Century, unas memorias colectivas de la matemática rusa del siglo XX:

In the 1970s we seldom traveled abroad. The reasons are known. Here is a typical example. Our colleague, the mathematician Esenin-Vol’pin, had been put in a mental institution for his too emotional response to political events. A letter signed by over a hundred mathematicians was sent to the authorities, insisting on his release, and he was freed. A few years later he emigrated to the USA, whereas those who signed this letter were not permitted to take trips abroad for a long time.
(El libro se puede descargar en PDF desde Google Scholar. Buscando "The Life and Fate of Functional Analysis in the Twentieth Century" (uno de los capítulos) y pinchando en el enlace, te sale todo el libro.)