viernes, 3 de julio de 2009

Pagar o no pagar, sin alzarse en armas contra un mar de conflictos (o el océano del mal, que dicen ahora que sería la traducción más correcta)

Hay un solo tema en el que Bliss y yo no nos podemos poner de acuerdo, por lo que hemos tenido que ponernos de acuerdo en no hablar de ese tema.

No se trata de si el mal menor es el PP o el PSOE, sino de la siguiente cuestión: Si Fulanito vende copias de un bien cultural X, ¿es ético disfrutar gratuitamente de una copia de X?

Personalmente, me extraña que se dé algún debate al respecto.

-Ayer me regalaron un libro. La verdad es que lo acepté sin ningún escrúpulo moral, a pesar de que me consta que puede conseguirse pagando en las librerías.

-A una alumna de Ciencias del Trabajo le di una copia de la documentación de la asignatura, a pesar de que puede conseguirse pagando en la fotocopiadora de la facultad. En Zaragoza, los alumnos se bajaban el material de la web de la asignatura a pesar de que también lo podían comprar en Reprografía.

-Subo mis artículos a mi blog serio, donde pueden bajarse gratis a pesar de que pueden conseguirse pagando en la web de la revista correspondiente.

-Una vez, a Bliss le escribieron la letra de una canción en un papel, a pesar de que también podía conseguirla pagando por el disco en una tienda (aquí está la prueba de tamaño desliz).

No imagino qué falta de ética puede haber en estas acciones. Son cosas que se han hecho siempre y nadie ha dicho nunca que estuvieran mal.

Pero cogemos una acción indistinguible de las anteriores (bajo mi punto de vista), como es bajarse un disco, y para algunas personas la valoración cambia radicalmente. Bajarse música sin pagar es robar al autor, etc.

Me pregunto por qué bajarse el material docente de la web no es, entonces, robar a la empresa que gestiona el servicio de reprografía.

4 comentarios:

Bliss dijo...

No estoy muy segura de si "no hablar de ese tema" no incluía también "no bloguear sobre ese tema", pero bueno, teniendo en cuenta que no tienes razón sí te concedo al menos el derecho al pataleo.

Y además, el hecho de que las revistas multinacionales usen y abusen de los pobres científicos no justifica que ahora uno de ellos diga que es normal que todo el mundo disfrute de la cultura mientras los "hacedores" de cultura se comen los mocos debajo de un puente.

Pedro Terán dijo...

Es que a mí la idea de que la sociedad tiene que parar las máquinas hasta que a Fulanito, porque se autocalifica como "artista", se le garantice una forma de vivir haciendo lo que quiere, pues como que no. A los demás no se nos garantiza, y a él tampoco.

Si Fulanito quiere vivir de vender música y no puede, será lo mismo que si yo quiero vivir de dar clase en la universidad y no puedo, o si tú quieres vivir de hacer fotos de niños y no puedes. Si no hay quien quiera pagarte por hacer lo que haces, pues tendrás que hacer otra cosa...

Sr. R dijo...

Estoy de acuerdo con Pedro.
Nadie que compare precios va a hacer la compra en el lugar mas caro. Y si en una tienda te regalan las naranjas, no las vas a pagar en la de al lado.
En cuanto a los "hacedores de cultura": si su obra es tan buena y estan tan seguros de ella, primero que desearian seria que llegase a todo el mundo porque, al final, la gente acabaria comprando el original por las mas diversas razones (en el caso de la musica, Stygyan podria dar unas cuantas).
En mi caso particular en cuanto a musica y cine se refiere, no compro original. Nunca. Me niego. Me estan quitando el dinero de los bolsillos asumiendo que soy un ladron, asi que acepto el insulto y me guardo mis euros para gente mas elegante.

Pedro Terán dijo...

Para mí la cuestión no es que te lo den gratis o no, de ser así no tendría inconveniente en comprar un televisor robado.

Se trata de que, a mi modo de ver, los derechos de un autor sobre actos relacionados con una obra hecha pública son limitados. Yo le reconozco su derecho a tratar de vender su obra y copias de su obra, no así el derecho a condicionar el acceso a copias de la obra.

Esto último me parece absurdo en tanto hablamos de un bien cultural, es decir, que sólo tiene sentido dentro de una cultura, sólo pudo ser "creado" dada una cultura preexistente, y ha sido publicado (hecho público) por propio deseo del autor.

La cantidad de originalidad en cualquier obra es mínima en comparación con lo que no es original. El autor toma abundantemente del acervo cultural, le pone un lacito y a cobrar, pretendiendo que eso es suyo y no de todos.

Incluso si cogemos cosas que en sí mismas suenan raro, como el Désordre de Ligeti (ya que estamos con Ligeti en las entradas sobre 2001), podemos ver que no salen precisamente de la nada.

Me encantaría que plantasen un clon de Ligeti en el siglo VII, a ver si nos sorprendía redescubriendo el Désordre.