domingo, 31 de octubre de 2010

Pregunta

Hay una pregunta que me hago recurrentemente y que se me ha vuelto a plantear al leer esta entrada de Sergio Parra y sus comentarios. Y es: ¿en qué momento y por qué proceso se rompen definitivamente amarras entre "lo de letras" y "lo de ciencias"?

Las dos culturas de Snow es de 1949, y el último pensador "de letras" del que yo sepa que se puede decir que los científicos tomaron en consideración lo que tenía que decir, aunque no fuera a servirles de nada, fue Bergson.

¿?

jueves, 28 de octubre de 2010

Con lo rarunos que somos,

seguro que algunos preferimos esto al periódico de hoy:

Paul Hoyningen-Huene (2006). More letters by Paul Feyerabend to Thomas S. Kuhn on Proto-Structure. Studies on History and Philosophy of Science 37, 610-632.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pasatiempo para desconocedores de Google

Anda que no llevamos tiempo los autores quejándonos de los referees...

Le Mémoire ci-joint est extrait d'un ouvrage que j'ai eu l'honneur de présenter à l'Académie il y a un an. Cet ouvrage n'ayant pas été compris, les propositions qu'il renferme ayant été révoquées en doute, j'ai dû me contenter de donner, sous forme synthétique, les principes généraux, et une seule application de ma théorie. Je supplie mes juges de lire au moins avec attention ce peu de pages.


Véase la "traducción" aquí.

Y la pregunta es: ¿Quién es el autor de este lamento tantas veces repetido? El idioma y la incomprensión son buenas pistas.

martes, 26 de octubre de 2010

Solipsismo y robots

La última entrada del blog de Malena me ha recordado una historia de mi infancia. Male habla del solipsismo (si queda algún lector normal en el blog, la doctrina filosófica de que sólo uno mismo existe) y un conjunto de preocupaciones netamente filosóficas como distinguir entre los sueños y la realidad, etc.

Yo, que soy de pueblo, me conformo con creer que si me atropella un camión me voy a morir; el que el camión sea un fragmento de mi imaginación o no, me parece de menor importancia.

La historia es la siguiente. Tenía yo cinco años e iba dando un paseo con mi hermano y mi madre. Siempre subíamos por una larga cuesta que terminaba en una fuente, pero ese día nos salimos del camino habitual y entramos por una senda que pasaba al lado de una chatarrería. Un poco más arriba, se me ocurrió la idea de que quizá mi madre era en realidad un robot; ¿a dónde nos estaría llevando por esa senda? ¿Cómo saber si era mi madre o un infiltrado robótico? Pensé que, si fuera un robot, mi padre se habría dado cuenta. Esto, claro, no resolvió nada: ahora el problema era determinar si mis padres eran mis padres o ambos habían sido reemplazados por robots.

Examiné de reojo a mi hermano y me pareció que él sí era él. Pero, por más vueltas que le daba, no era capaz de saber si mi madre era mi madre o un robot indistinguible de mi madre. Entonces me di cuenta de que si ella era o bien mi madre, o bien indistinguible de mi madre, no tenía sentido hacerse la pregunta. Tras pasar junto a una acequia, giramos a la izquierda y, para mi sorpresa, desembocamos en el camino de siempre.

Y por eso me hice científico en vez de filósofo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Los zombis no se peinan

y por tanto no necesitan colonia. Cuando le conté la teoría siguiente a Bliss, la verdad es que me miró como si estuviera un poco p'allá, pero creo que ahora está casi convencida.

Habrán notado la moda zombi que nos invade. Los números de películas y novelas de tal temática aumentan más rápido que las cifras del paro, y hasta hay editoriales que están sacando colecciones de novelas de zombis. Habrán oído hablar quizás de las versiones zombi de Orgullo y prejuicio, El lazarillo de Tormes, La casa de Bernarda Alba,...

Se han dado varias explicaciones de lo que representan los zombis contemporáneos: para uno, los zombis son una metáfora de la masa consumista indiferenciada; para otros, son los parados, o los inmigrantes. La zombificación se extiende por la sociedad como un virus; nuestros vecinos de al lado, esos que nos caían tan mal, llaman a la puerta para hacernos como ellos, sólo que ahora pegarles un tiro cuenta con todos los parabienes éticos. ¡Cómo mola la literatura! En cualquier caso los zombis son los otros, sean unos otros u otros, y estamos dispuestos a todo para no caer en sus manos.

Yo soy de la escuela de la masa indiferenciada, en parte porque leí en su momento el manifiesto del Unabomber y me quedé con la idea de que los centros de decisión que conforman a nuestras vidas cada vez están más lejos, y nosotros cada vez más desposeídos de la capacidad de crear las condiciones en las que queremos que se desarrolle nuestra existencia. Eso, y que he constatado que, en un momento cualquiera, la moda a 3000 kilómetros de distancia es exactamente la misma que aquí.

Pero mi pregunta al respecto era: ¿valen algo esas explicaciones post hoc que racionalizan lo que quizá no es más que una moda coyuntural? De ser así, la moda zombi tendría un correlato en el trabajo de los profesionales más interesados en las pulsiones inconscientes del hombre moderno: los publicistas.

Y, ¿en qué producto concreto se apreciaría más claramente? En las colonias, me dije: porque los seres asquerosos llamados zombis no se peinan, y por lo tanto no usan colonia.

Así que este año estoy examinando los anuncios de nuevas colonias (que ya llevan algunas semanas dando la matraca para que en diciembre estemos familiarizados con sus marcas).

Mi impresión es que, en los últimos años de bonanza económica, el mensaje era que la colonia es una inversión: a través de la compra de colonia conseguirás cosas. Ahí tenemos imágenes como la chica atravesando una piscina de oro (J'Adore de Dior) o la que escala una montaña de manzanas para alcanzar el verdadero amor que cuelga, como una joya, de un árbol (Nina de Nina Ricci; toma subtexto).

Pero sí que me parece que el mensaje ha cambiado en los nuevos productos de este año, como Bleu de Chanel y 212 VIP de Carolina Herrera: con esta colonia no serás igual que los demás. Ambos anuncios coinciden en oponer el protagonista a una multitud (por oposición a productos que anteriormente jugaban la carta del diferente, como Solo y Hugo Boss). Esto creo que viene para quedarse y se debe al ascenso de las redes sociales; quizá debamos acostumbrarnos a los anuncios de colonias con tanta gente como una página de Facebook.

Es interesante que, también, ambos asocian directamente (no a través de un símbolo focal como el oro, la joya) su producto al consumo de experiencias: la colonia es explícitamente la llave a un mundo reordenado donde gozamos del control vital y nosotros focalizamos la atención; los demás ponen sus ojos sobre nosotros y saboreamos su constatación de nuestra diferencia.

Un entorno ficticio, pero que mola más que el mundo real, y eso es algo que no anhelaríamos si nuestra verdad no fuera tan anodina e indistinta como la de esos malditos otros a los que querríamos no parecernos.


En fin, denle alguna vuelta a la hipótesis zombi cuando les aburran los anuncios. Es divertido.

martes, 19 de octubre de 2010

Las matemáticas con un A4


Un A4 es un A3 partido por la mitad.

(a) Ambos tienen la misma proporción entre largo y ancho.

(b) Si uno hace dos arcos de compás en un A4 como en la figura, acaba exactamente en la esquina opuesta.

Las matemáticas consisten en crear un lenguaje en el que quede claro que (a) y (b) dicen lo mismo.

En el siglo XX hemos (han) llevado al extremo ese enfoque "abstraccionista". Cada vez sospecho más que esa fase se irá acabando poco a poco, si es que no lleva ya algún tiempo decayendo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Nada es imposible para Supersokal

"Ya sé de qué tratará mi próximo libro Imposturas plagiarias", debió de pensar el amigo Supersokal cuando su poder de superlectura de correos electrónicos le reveló un mensaje similar al siguiente.
Amigo Supersokal:

Busco desfacedor de entuertos; es que yo mandé un artículo a una revista criticando a Fulanito, y Fulanito era editor de la revista y se cruzó por medio e hizo que se rechazara el artículo, y luego descubrí que unos párrafos de Fulanito en realidad los había copiado de un libro de Menganito.

Firmado,
Un indefenso doctorando croata

Acto seguido, su poder de superbúsqueda en Google le reveló que Fulanito era bien conocido en los estudios de políticas no sé de qué. De ahí a tener bosquejado el índice de tres o cuatro capítulos, sólo fue un instante.

Supersokal declara haberse pasado 50-100 horas este verano aplicando algún software de reconocimiento de plagios al grueso de la obra de Fulanito. Los detalles pueden encontrarlos aquí.

Es pesado pero muy instructivo leer los comentarios, que incluyen también la intervención tanto de Fulanito como de Supersokal.

(Algunos de los comentarios meten miedo.)

domingo, 10 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Enlaces y música

Se me está ralentizando el Windows; antes de que se me rompa el Firefox, aprovecho a poner algunos enlaces que a lo mejor interesan a alguien.

Gotas de agua y nanotubos de carbono, historia visual de un desencuentro en el blog de Emule Francis.

Cómo cantar death metal, en Wikihow, algo que ningún ocioso debería ignorar.


Por otro lado, ya puestos, vamos a poner algunos enlaces a Spotify con música que no es mi tipo habitual, por aquello de recompensar a quienes pinchan y luego me hacen sentir culpable. En esta ocasión, van dos de jazz y dos de clásica.


Jan Johansson fue un pianista sueco al que reconocerá una minoría si digo que es el padre de Jens y Anders Johansson, y una mayoría si digo que compuso la cabecera de Pippi Calzaslargas. Esto es de un disco muy entretenido inspirado en melodías tradicionales suecas.

Siempre digo que me tengo que poner con John Zorn pero nunca lo hago.

El Vals Triste de Kuolema, de Sibelius, en versión de la Filarmónica de Oslo con Mariss Jansons a la batuta. A mí no me gustan los vals, como demuestra el que mis favoritos sean este y el carnavalesco de Khatchaturian. Esta versión se aproxima relativamente a como yo creo que debería sonar: triste y subrayando las oleadas de tensión y liberación, no relajante, ni liviano, ni como algo que podría salir en nuestros televisores el día de Año Nuevo. Al fin y al cabo, se supone que al concluir el vals la Muerte (Kuolema) llamará a la puerta para llevarse a un niño.

Y, finalmente, el Capricho nº24 de Paganini, por Ryu Goto. Sin intentar parecer más pedante de lo habitual, es difícil encontrar al azar grabaciones meramente aceptables; por aceptables quiero decir que no tengan defectos tan evidentes que yo los note, y que también suenen remotamente como yo creo que deben. Como todos estos violinistas pertenecen a una cultura musical radicalmente distinta de la mía, pues eso. De la minoría de violinistas capaces de tocar los Caprichos (este, en concreto) sin parecer terriblemente incómodos, parece que casi todos tienen ese enfoque de respeto por la obra y de que la música tiene que sonar "elegante"... lo que a mí me parece contraproducente en casos como el de esta pieza, con un marcado componente enérgico y transgresor que se suele omitir por completo. Ese es el caso de Goto, que, si bien crea la fantástica ilusión de que está tocando cómodo y hasta despacio, dan ganas de gritarle: ¡Pero desmelénate! ¡Dónde está la violencia?


PD: Y, por contra, a quien no le guste el vals de Sibelius, siempre puede ponerse el Unquestionable presence de Atheist. ¡Qué pedazo de disco!

miércoles, 6 de octubre de 2010

DDoS y enchufes

La última moda en la disfuncional relación entre las sociedades de gestión de derechos de autor y los ciudadanos consiste en comunicarse mediante ataques de denegación de servicio.

En estos mismos momentos, según elpais.com, los impacientes llevan toda la tarde tumbando las webs de la SGAE y el Ministerio de Cultura. El acto de comunicación estaba previsto para esta medianoche, pero ¿alguna vez alguien ha querido esperar a la mañana de Reyes para usar sus juguetes nuevos? Al decir de El País, a las siete de la tarde la web de SGAE ya había caído más de veinte veces.

Estos últimos días, una de las preguntas que rondaban era el estatus penal de la cosa. Como siempre, no se sabe. Unos dicen que el ataque DoS está penado con cárcel y penuria económica; otros, que es inviable actuar penalmente contra un DoS distribuido realizado por miles de personas, ninguna de las cuales tiene la capacidad de provocar por sí sola la caída del servidor.

Desgraciadamente, y al margen de la anécdota de hoy, ¿quién son esas sociedades? Pues unos señores a los que dice la ley que tengo que pagar x dinero cuando me compro una tarjeta de memoria para la cámara de fotos, en concepto de compensación al autor de las obras (o sea, yo) porque puede ocurrírseme guardar en ella varias copias de la misma foto, sin pedirme permiso a mí mismo y por tanto en detrimento de mi derecho a hacer dinero con las copias de mis fotos. Lo curioso es que a mí nadie me liquida a fin de año el dinero recaudado por soportes destinados a guardar mis obras, o sea que el sistema funciona sólo a medias.

Por así decirlo.