domingo, 9 de julio de 2006

Filomatic

Que he encontrado un curioso artículo. "Filomatic" no quiere decir una marca de cuchillas de afeitar sino que es abreviatura de "Filosofía producida mediante escritura automática, o lo que tal parece". Para hacerse una idea del contenido, ahí van algunos párrafos:

Si no me equivoco la solapada argumentación, contenida en la nota 2, podríamos ajustarla a la estructura de una parábola: lugar geométrico de los puntos del plano que equidistan de un punto fijo, denominado foco, y de una recta denominada directriz. Se obtiene seccionando un cono cualquiera con un plano oblicuo respecto al eje y que también corta a la circunferencia de la base.

Dejemos aparte que esta doble definición no es coherente, ya que el procedimiento descrito en la segunda definición jamás proporcionará una parábola en el sentido de la primera definición, aunque el caer en tales deslices ya nos predispone contra la solvencia geométrica del autor y la pertinencia de meter definiciones de parábolas de por medio cuando se trata de discutir una "solapada argumentación".

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Inciso:

Esto me recuerda mi texto favorito de Ortega y Gasset (con el que más me he reído), el "Discurso en la Institución Cultural de Buenos Aires", del que paso a transcribir la salutación inicial (para que nos hagamos idea del contexto) y uno de mis párrafos favoritos:

Excelentísimo señor presidente de la nación, señoras, señores:

(...)

Yo he sido siempre muy mal geómetra porque, secretamente apasionado, cuando el teorema me propone considerar la relación entre la tangente y la curva, me distraigo del teorema y me sorprendo imaginando cuál será el íntimo estremecimiento de la curva al sentir que esa tangente, que viene de vagas ultranzas, de lejanos lejos, tal vez de infinitudes, llega a ella y la toca un solo instante y en un solo punto, para seguir sin demora su vuelo de ave migratoria hacia otras ultranzas, hacia problemáticos lejos, hacia nuevas infinitudes: símbolo condensado de lo fugaz que es nuestra vida y todo en ella; nuestra vida, que conmovida, se pasa ella misma -quiero decir que la vida se pasa la vida- teniendo que decir de cosas y personas: "¡Ya vienen! ¡Ya vienen!", y casi sin poder tomar aliento: "¡Ya se van, ya se van!" Es la moral de la tangente. Y heme aquí, señores, que entre las muchas cosas que ha ido uno siendo y haciendo, heme aquí ahora obligado a hacer de tangente. ¿La de qué precisa curva?


Aunque, desgraciadamente, no hay parecido entre la fina ironía de Ortega (que está, precisamente, saliéndose por la tangente para pasar sin decir nada porque no le ha parecido bien que le asignaran más tiempo que a los demás ponentes) y este texto de Tomás García.
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Dicho esto, "aclaremos" cuál es el tema del texto filomático:

En consecuencia la neutral equidistancia en la que pretende situarse el profesor Hidalgo no es posible porque los puntos de la curva izquierda de la parábola no existen y por consiguiente, al no darse la parábola contextual, tampoco puede hacerse comparación simétrica alguna, ya que falta uno de los términos de la relación:

R Î Simétrica = def. "x, "y (xRy → yRx)

Pero es que además la parábola contextual entre Heidegger y Bueno es totalmente imposible, sencillamente porque ni antes (anterioridad próxima: España no entró en la Segunda Guerra Mundial), ni ahora (los intereses españoles en Europa se enfrentan a los franco-alemanes), España y Alemania estuvieron o están en el mismo cono político o filosófico. En cuanto a la anterioridad remota, las guerras de religión entre católicos y protestantes abrieron cursos diferentes tanto en el proceso temporal (génesis) y político (estructura) de constitución de sus respectivos estados, como en la cristalización del contenido (generador/depredador) de sus ortogramas imperiales.


No sabemos qué es "la curva izquierda" de una parábola ni qué quiere decir que los puntos de una parábola no existen, ni que pinta la definición matemática de una relación simétrica en medio de estas disquisiciones sobre Heidegger y Gustavo Bueno. Por cierto, nótese que los símbolos no han salido bien reproducidos pero parece que nadie se ha dado cuenta.

Tomemos ahora la parábola geométrica como plano para la construcción de una estructura arquitectónica parabólica. Por ejemplo un esbelto arco parabólico sustentado por dos columnas corintias, una de las cuales se ha levantado con ingredientes inadecuados. Resultará que la parábola arquitectónica se derrumbará por falta de racionalidad al no resistir toda la estructura el peso de los materiales.

Aquí es donde ya empezamos a no saber si el autor ha fumado algo. Columnas corintias que sustentan parábolas contextuales sin curva izquierda y se caen por falta de racionalidad. Jo, qué fuerte.

La entropía del texto aumenta por momentos en las secciones siguientes, de las que no me resisto a rescatar un impresionante párrafo:

Es ahora la Vicepresidenta Sra. Fernández de la Vega quien, en conferencia de prensa, posterior a la reunión del Consejo de Ministros, suministró la versión oficial del Ministerio de Defensa: la fragata en cuestión «no ha participado en ninguna acción de guerra ni en Irak ni en ningún otro lugar».

En las palabras de la Vicepresidenta está la «prueba del delito»: la negación de un juicio universal negativo (E), equivale a un juicio particular afirmativo (I), (no, ninguna = alguna; ni, ningún = algún), que expresado con el lenguaje de la Lógica Matemática sería: ¬ (("x (Px → ¬Qx)) º $x (Px Ù Qx).


Menos mal que lo expresa en el "lenguaje de la Lógica Matemática" (con todos los símbolos trastocados de nuevo, con lo que es ilegible), si no diría que cómo está el patio de la filosofía española. El artículo termina con la sección "De la parábola geométrica a la parábola bíblica". La pena es que el autor concluye sin habernos explicado si las piernas de la vicepresidenta forman una nueva parábola, una parábola vogueana producida por el corte de un plano (o página de una revista de moda) en el "cono político" del que hablaba primero.

El texto se titula "Comparaciones impertinentes" (El Catoblepas nº47, 2006), y su autor es Tomás García López. El artículo está ilustrado, entre otras, con una foto del papa Ratzinger y otra de Gustavo Bueno arengando contra la OTAN a los mineros del carbón.

Aquí tienen varias reacciones desde el lado de los que aplauden el ajuste de cuentas (que no otra cosa es el texto que un vulgar ajuste de cuentas). Hay un bendito para el que el "símil parabólico" es, tal cual, "acojonante".

En resumen, una obra en su conjunto sorprendente pero que ya no podemos considerar imposible.

5 comentarios:

borjano dijo...

Para bolas las del autor.
Bolas=mentiras, malpensao

Sr. R dijo...

Confieso: soy un malpensado

Pedro Terán dijo...

A mí me llama la atención que, en un mundo en el que la alfabetización está bastante avanzada, pueda pretenderse que cuando una persona X (en este caso la vicepresidenta vogueana) dice "No llevo nada" en realidad está diciendo astutamente que lleva algo, todo esto presuntamente amparado en ese lenguaje obsoleto del "universal afirmativo" y, encima, también en el de "la Lógica Matemática", como si por hacerse el abstruso dejara de ser una desfachatez y una desvergüenza.

Que ese chiste lo hagan en las tertulias radiofónicas desafectas al gobierno (y lo hicieron, claro), tiene poco pase; el que se escriba y publique bajo el rubro "filosofía" da una idea, no sé si correcta o equivocada pero clara, de lo que en este país puede llegar a entenderse por filosofía.

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Abstruso, rubro... al pasar una tarde leyendo filosofía se me ha desactivado la zona del cerebro que censura las palabras rimbombantes. Y lo estoy diciendo en serio.

Pedro Terán dijo...

Por cierto, Sr. R, felicidades. He visto en el súper un juego de cubo playero con todos sus accesorios que sería el regalo perfecto para un verano en Madrid.

Sr. R dijo...

Muchas gracias. Con un poco de suerte (o sin necesidad de llegar a tanto) este año sólo pasaré medio verano en Madrid. De todas formas en Gijón me puede ser bastante útil aunque no tanto como el balón de superratón.