jueves, 29 de mayo de 2008

Que no sé por qué querrían, vamos

Si quieren ver a una mente joven y desusadamente brillante HACIENDO EL IDIOTA, aquí la tienen.

Por ejemplo:

"2.5. Crítica al concepto de variable oculta: sobre la conveniencia terminológica de hablar más bien de «magnitudes materiales desconocidas» interactuantes o envolventes (o de conceptos análogos).

Es necesario realizar aquí, también, una puntualización que en textos anteriores no he patentizado, para evitar la prolijidad, pero que me parece pertinente ahora a la luz de los asuntos debatidos, a saber, que el concepto de «variable oculta» es criticable desde el materialismo filosófico, pero no porque la Mecánica Cuántica sea una «ciencia completa», como sostienen muchos físicos fundamentalistas, pues ninguna ciencia, desde el cierre categorial, agota su campo, sino porque el mismo concepto de variable oculta resulta, él mismo, problemático, por no decir contradictorio. ¿Y esto por qué? La razón fundamental es ésta, a saber: las «variables ocultas» son una contradictio in terminis si se toma a las variables en el sentido matemático de una función, porque si son ocultas no se puede operar ni manipular con ellas, luego no son, ni pueden ser, variables matemáticas (y, recíprocamente, si fuesen variables matemáticas, se podría operar con ellas, y por tanto no serían ocultas). Es decir, el concepto de «variable oculta» es contradictorio no por lo de «oculto», sino por lo de «variable», porque a una supuesta variable oculta no se le pueden dar valores, ni «manejar operatoriamente», luego no es ni puede ser una variable en el sentido matemático-funcional. Y esto sin contar con que el término «oculto» tiene unas connotaciones ideológicas que podrían ser evitadas hablando, simplemente, de «desconocido»."

Javier Pérez Jara


Pérez Jara es, probablemente, el caso más triste de malgasto de materia gris en la "F"ilosofía española contemporánea y de los siglos venideros.

13 comentarios:

borjano dijo...

Te estás metiendo en un jardín, que ya veremos como acaba.
Impaciente estoy de la respuesta del señor Jara

Leónidas dijo...

Bueno, a lo mejor quien se queja no es Jara sino Sedal.

instan dijo...

Qué pena, mezcla una crítica correcta a una terminología mal empleado, con no tener ni puta idea de lo que es una teoría de variables ocultas (y si no es así desde luego no lo demuestra), así como no tener muy claro el concepto matemático de función...

Pedro Terán dijo...

Que quede claro que no hay ironía ninguna, le leo con admiración y ya querría yo tener la mitad de cabeza. Desgraciadamente, no tiene el don de la omnicomprensión, y hay cosas que, por mucho que se las hayan dicho muchas veces, le entran por un oído y le salen por otro.

A lo largo del artículo cae en cosas mucho peores por esa inexplicable ingenuidad y cerrazón. Por ejemplo, afirma que los físicos piensan que los objetos del micromundo (como ejemplo que menciona, las partículas subatómicas) son pequeños cuerpecitos (creo que dice). De dónde ha sacado semejantes ideas, no lo explica.

Otro ejemplo: el artículo es una réplica a otro que criticaba uno suyo. La crítica consistía, dicho llanamente, en que sería bueno que no cometiera errores científicos evidentes si aspira a que algún científico aficionado a la filosofía que le lea no se ría mucho. Esto es recurrente en la corta carrera de Pérez Jara: dice sus cosas, algún científico bienintencionado intenta enmendarle pero todo es para mal, porque son los expertos los que han de dejarse corregir por él.

Pues bien, parece ser que había dicho que la teoría de la relatividad implica que el universo es finito. El físico de turno le recomendaba que no dijera esas cosas etc. etc.

¿Cuál es la respuesta de P.J.? Acumular citas de Einstein de los años 20, donde dice que el universo es finito.

El hecho de que sea obvio y palmario y de todos conocido que:
a) Los años 20 fueron hace 80 años, b) Einstein no comprendió inmediatamente la naturaleza de todas las soluciones de sus ecuaciones (por decirlo finamente): no hay más que referirse a los episodios del espacio-tiempo de Gödel o la constante cosmológica,
parece que no tiene ninguna importancia para P.J.

Esta incomprensión profunda de la naturaleza de la ciencia (como si yo digo que hay funciones continuas que no son diferenciables en ningún punto y me saca el libro de Cauchy de mil ochocientos y pico donde se "demuestra" lo contrario), junto con la típica arrogancia de suponer que las reglas del juego en todos los juegos son iguales que en la "F"ilosofía, o que las de la "F"ilosofía son superiores y deben reeemplazarlas, o que todos los juegos están subordinados al de la "F"ilosofía, le llevan a hacer el ridículo más triste y evitable reiterada y sistemáticamente.

Su interpretación de lo que le pasa es totalmente crankiana: quienes pretenden ayudarle son, en realidad, impostores escocidos que pretenden descalificarle porque él "demuestra" que están equivocados.

Este mesianismo es tristísimo y lo considero un lastre moral e intelectual enorme en alguien, por lo demás, con muy buenas ideas, un talento admirable y una brillante capacidad de análisis.

Pero qué se le va a hacer, de donde no hay no se puede sacar.

(Aforismo que yo ejemplifico abundantemente)

Pedro Terán dijo...

Creo recordar que es en el Cours d'Analyse, ¿alguien me lo puede confirmar?

Bliss dijo...

Si te ampara la razón, lo sé, pero estas entradas tienen todas como fondo musical esa "alegre" tonadilla de Roberto Carlos :D
No seré yo quien te prive del merecido recurso al pataleo.

Bromas aparte reconozco que me han quedado ganas de leer el artículo entero, sobre todo el apartado 1.2 en donde me ha parecido entrever algunas frases que merecen una lectura más profunda aunque también me ha provocado un "dejá vu".

Pedro Terán dijo...

Volvemos a lo mismo de siempre, el mío es otro caso de mesianismo igualmente lamentable.

Con lo feliz que viviría yo dedicándome a mis cosas, sin hacer el tonto...

Leónidas dijo...

Hombre, no pasa nada..., mejor eso que dedicar las neuronas a diseñar mejores bombas que exploten con precisión matemática y filosófica en la cara del prójimo.

A fin de cuentas las palabras se las lleva el viento, y las que quedan escritas se las lleva el tiempo, y las que dicen los mesías no importan un pimiento.

Juan Pablo dijo...

Ampere, en un paper de 1806. Y bueno, que era físico el pobre, la no-diferenciabilidad era una variable oculta para él.

instan dijo...

El problema en estos casos es que partiendo de críticas razonables se acaba haciendo una cháchara vacía de contenido. El papel de la filosofía habría de ser muy importante en el análisis de los conceptos científicos. Pero para ello hay que comprender la materia que se analiza, y eso es complejo y a veces nos cuesta incluso a quienes hemos pasado cuatro o cinco años estudiando física o matemáticas y no somos especialistas.

Yo el problema de la soberbia no lo veo en los individuos, sino en la comunidad. A partir de unas críticas serias e interesantes que se han hecho de las ciencias "duras" en los terrenos de la sociología y la filosofía, se ha establecido entre los practicantes de las ciencias "blandas" y la filosofía una tendencia a creer que todo lo que digan estará bien sin pararse a escuchar a quienes son expertos en la materia.

Y por muy brillante que se sea es muy difícil abstraerse de las tendencias dominantes en comunidades tan cerradas y onanistas como las de la investigación científica y académica.

Pedro Terán dijo...

Juan Pablo: Gracias, esperaba tu respuesta. Ahora que dices lo de Ampère, tienes razón, pero creía haber leído que la idea había estado aceptada y aparecido en "los libros de texto" de la época. En todo caso, he mirado por encima el Cours d'Analyse y aparentemente no está ahí.

Según lo que yo había leído, el quid de la cuestión está en la diferencia entre la idea intuitiva de función (como "línea dibujable" o que obedece a "una única fórmula") y la idea moderna de Weierstrass (como relación binaria).

La moraleja era que el significado de los términos científicos es plástico y evoluciona. No estoy seguro de que ocurra lo mismo en la filosofía: me parece que el ser es el mismo hoy que en tiempos de Parménides. Por esta razón, exportar a la ciencia la afición de los filósofos a remitirse sin más a los antiguos no es correcto.

Aparte está la ingenuidad de creer que el significado de las afirmaciones es el mismo que tendrían si se hicieran en el contexto de la filosofía.

Instan: Puede ser cierto, se ha convertido en un lugar común hablar de un imaginario "dogma científico" y de que la ciencia tiene que volver al redil de la filosofía.

Desde luego, el que quiera que le tomen en serio, que se lo curre un poco. Si no, que no se queje luego.

Juan Pablo dijo...

de nada, es mi laburo!

Es cierto que el concepto de continuidad fue variando en el tiempo, aún la idea sobre qué era una función cambió muchísimo en esos años (Euler es el caso más dramático, con 'autocontradicciones' entre lo que afirmaba en un paper y lo que decía después). Cauchy es el primero que escribe una definición precisa de continuidad, pero aún así todos en su época -tal vez él también- creían que las continuas eran diferenciables.

Pedro Terán dijo...

Recuerdo haber leído un artículo de historia de las matemáticas con la tesis de que Newton ya tenía mucho más clara la idea de continuidad que Cauchy.

El caso es que leyendo el artículo llegaba a parecerlo, cierto es que un artículo para decir lo contrario sería un "perro muerde hombre" y no habría donde publicarlo...